martes, 24 de octubre de 2017

Auto Tortura

Podemos encontrar medios sin fin para autotorturarnos: comer en exceso, descuidar nuestras necesidades, compararnos con los demás, obsesionarnos, morar en recuerdos dolorosos, o imaginar futuras escenas dolorosas. Pensamos: ¿qué tal si ella vuelve a beber?, ¿qué tal si tiene un affaire?, ¿qué tal si un tornado destruye la casa? Esta actitud del “qué tal” es siempre buena para conseguir una fuerte dosis de miedo. 

Nos espantamos y luego nos preguntamos por qué estaremos tan asustados.

No nos gustamos, y no nos vamos a permitir obtener ninguna de las cosas buenas de la vida porque creemos que no las merecemos. Como codependientes, tendemos a entablar relaciones totalmente antagónicas en nuestro interior.

Algunos de nosotros aprendimos estas conductas de odio a sí mismo dentro de nuestras familias, posiblemente con la ayuda de uno de nuestros padres que era alcohólico. Algunos reforzamos ese desdén que sentimos por nosotros mismos dejando a un padre alcohólico para casarnos con un alcohólico. Podemos haber iniciado relaciones adultas con una frágil autoestima, para luego descubrir que lo que nos quedaba de autoestima se ha desintegrado. Pocos de nosotros podemos haber guardado nuestra autoestima completamente intacta hasta que lo conocimos a él o a ella o hasta que surgió ese problema; repentina o gradualmente nos encontramos odiándonos a nosotros mismos.

Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente

lunes, 23 de octubre de 2017

Diferencias Entre Optimismo Y Pesimismo

El optimista tiene alas y el pesimista carece de ellas. No anda de pie sino cabeza abajo.

Joya de los pesimistas como de la peste.

En la vida hay muchos estorbos, pero el pesimismo es uno de los más peligrosos.

El pesimista Mira las cosas a través de cristales negros... Y sólo ve sombras, fantasmas y crespones de luto.

En cambio el optimista sólo usa cristales rosados, Y vela amable púrpura de las rosas por todas partes, hasta en las espinas de las artes y en las piedras del camino de la vida.

Dos viajeros sedientos encontraron una botella. El optimista grito satisfecho: "buena suerte, esta medio llena"...

Mientras el pesimista decía muy apenado: "Lástima que está medio vacía"...

El optimista ve una gran oportunidad en cada calamidad. El pesimista ve una calamidad en cada oportunidad.

Dice una fábula que dos ranas cayeron en un caldero de leche. 

Una de ellas pesimista, se desespere y se dejó ahogar. La otra Valiente y optimista, siguió nadando tranquilamente. Con el movimiento se cuajo la leche; y cuando ya no puedo nadar trepó sobre la nata.

El pesimista hace como el viajero, que al encontrarse con un río, se sienta a esperar que pase el río...


El optimista imita al río, que al encontrarse con una dificultad que lo detiene, almacena fuerzas y salta por encima, Aunque el río se arrogante y peligroso.

domingo, 22 de octubre de 2017

EL TE ENCONTRARA A TI

Me llegó y me encantó y vale la pena compartirtelo

EL TE ENCONTRARA A TI…     DIOS

John Powell, un profesor de Loyola University en Chicago, escribe sobre un estudiante de su clase de La Teología de la Fe llamado Tommy.

Hace unos doce años atrás, yo estaba de pie observando a mis estudiantes de la universidad mientras entraban al salón para nuestra primera sesión de Teología de la Fe.

--Ése fue el primer día que vi a Tommy.
Tommy estaba peinando su larga cabellera rubia, que caía 6" por debajo de sus hombros. Como ese día no estaba preparado para ello, mis emociones se alteraron y de inmediato catalogué a Tommy " de extraño... Muy extraño".
Tommy resultó ser el "ateo de la clase" en mi curso de Teología de la Fe.
Él objetaba constantemente, sonriendo sarcásticamente sobre la posibilidad de un Dios/Padre que nos ama incondicionalmente.
Cuando al terminar el curso vino a entregar su examen final, me preguntó en un tono algo cínico:
- ¿Cree usted que alguna vez encontraré a Dios?
Inmediatamente decidí usar un poquito de la técnica de la terapia de shock.
- ¡No!, le dije muy enfáticamente.
- - ¿Por qué no?, me respondió, yo creía que ése era el producto que usted estaba vendiendo.
- Dejé que estuviese a unos cinco pasos de la puerta del salón y alcé mi voz para decirle:
- - ¡Tommy! Creo que tú nunca encontrarás a Dios... Pero estoy absolutamente seguro de que Él te encontrará a ti.
Él se encogió de hombros y salió de mi clase
y de mi vida.
Yo me quedé algo frustrado por el hecho de que no había captado mi ingeniosa observación:
"¡Él te encontrará a ti!", por lo menos yo pensaba que había sido ingeniosa...
Un tiempo después me enteré que Tommy se había graduado y me dió el debido gusto.
Más adelante me llegó una triste noticia, supe que Tommy padecía de un cáncer terminal.
Antes de que yo pudiera salir a buscarlo, él vino a verme.
Cuando entró en mi oficina lucía demacrado y su larga cabellera había desaparecido debido a la quimioterapia.   Pero sus ojos brillaban y su voz tenía una firmeza que no tenía antes.

- Tommy, he pensado mucho en ti... oí que estás enfermo, le dije en un tono casual.

- - Oh, sí, muy enfermo, me respondió, tengo cáncer en ambos pulmones. Es cuestión de semanas.

- - Tom, ¿puedes hablar sobre eso?, le pregunté.
- Por supuesto, ¿que quiere saber?, me contestó.
-¿Qué se siente tener solo 24 años y estar muriendo?, le dije.
- Bueno, podría ser peor.

- ¿Peor, cómo qué?

- - Bueno, como llegar a los cincuenta años sin tener valores o ideales; o llegar a los cincuenta creyendo que beber, seducir mujeres y hacer dinero son 'lo máximo' de la vida.
Antes había clasificado a Tommy: de extraño...
Parece ser como si a todo aquel que yo rechazara mediante mi propia calificación, Dios lo devolviera a mi vida para que me educara.

- Pero por lo que en realidad vine a verlo es por algo que usted me dijo el último día de clases. (¡Se acordó!)

- Él continuó diciendo:
- - Yo le pregunté si usted creía que yo llegaría alguna vez a encontrar a Dios.   Usted me dijo que ¡No!, cosa que me sorprendió mucho.

- Entonces usted dijo:
-
- 'Pero Él te encontrará a ti'.
Estuve pensando mucho en eso, aunque no se puede decir que mi búsqueda era muy intensa en aquel entonces.
Pero cuando los doctores removieron el tumor que tenía en la ingle y me dijeron que era maligno, ahí fue que empecé a buscar seriamente a Dios.
Y cuando el cáncer se regó a mis órganos vitales, de verás que empecé a golpear fuertemente con mis puños las puertas  del Cielo... pero Dios no salió. De hecho, no pasó nada.
¿Alguna vez ha tratado de hacer algo con mucho esfuerzo sin obtener ningún resultado? Uno se harta psicológicamente, se aburre de tratar y tratar y tratar... y eventualmente, uno deja de tratar.
Bueno,   pues un día me desperté y en lugar de estar lanzando mis reclamos inútiles por encima de ese muro de ladrillos a un Dios que posiblemente no estuviera ahí, me rendí...
Decidí que en realidad no me importaba Dios, ni una vida después de la muerte, ni nada que se le pareciera.
Decidí pasar el tiempo que me quedara haciendo algo más provechoso.
Pensé en usted y en su clase y recordé otra cosa que usted nos había dicho: 'La mayor tristeza es pasarse la vida sin amar.
Pero sería igualmente triste pasar por la vida e irse sin nunca haberle dicho a los que uno ama,
que los ama'.
Así que empecé por el más difícil, mi padre.
Él estaba leyendo el periódico cuando me le acerqué.
- Papá …
¿Qué?, preguntó sin quitar sus ojos del periódico.
- Papá, quisiera hablar contigo.
- Bueno, habla.
- Papá... es algo verdaderamente importante.
Bajó el periódico lentamente, ¿De qué se trata?
- Papá, yo te amo. Sólo quería que lo supieras.. (Tom me sonrió mientras me contaba con satisfacción, como si sintiera un gozo cálido y secreto, que fluía a través de su interior.)
Entonces mi padre hizo dos cosas que no recuerdo que hubiese hecho antes.
Él lloró y me abrazó. Estuvimos hablando toda la noche, aunque él tenía que ir a trabajar al día siguiente.. Me sentí tan bien de estar cerca de mi padre, de ver sus lágrimas, de sentir su abrazo y de oírle decir que me amaba.
Fue más fácil con mi madre y con mi hermano pequeño.
También ellos lloraron conmigo y nos abrazamos y nos dijimos cosas bonitas los unos a los otros.    Compartimos las cosas que habíamos guardado en secreto por tantos años.   Sólo me arrepiento de una cosa...     de haber esperado tanto tiempo!!!
Ahí estaba, comenzando a abrirme a todas las personas que siempre habían estado tan cerca de mí.
Entonces, un día me volteé ¡y ahí estaba Dios!
No vino a mí cuando yo se lo rogaba
Me imagino que yo me portaba como un entrenador de animales aguantando el aro para que saltaran: ¡Vamos, salta! Te doy tres días, tres semanas.' Aparentemente Dios hace las cosas a Su manera y a Su hora.
Pero lo importante es que Él estaba ahí.
¡Me había encontrado! Usted tenía razón, me encontró aún después de que yo dejé de buscarlo.
- Tom, le dije casi sin aliento,   yo creo que estás diciendo algo muy importante y más universal de lo que tú te puedas imaginar.  
Por lo menos para mí, lo que estás diciendo es que la forma más segura de encontrar a Dios: 
Es la de no hacerlo una posesión particular, un solucionador de problemas, un consuelo instantáneo en tiempos de necesidad... sino abrirse al amor!!! Sabes, el apóstol Juan dijo eso, él dijo:
"Dios es Amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él."
- Tom, ¿podría pedirte un favor?, pregunté. Fíjate, cuando te tenía en mi clase eras una verdadera molestia, pero (riendo) ahora puedes compensarme por todo...

- ¿Vendrías a mi curso de Teología de la Fe y les contarías lo que acabas de contarme?

- Si yo se los dijera, no tendría el mismo impacto que puede tener al contárselo tú.

- - Oohh.Yo estaba listo para usted, pero no sé si estoy listo para su clase.
- - Piénsalo, Tom, y si te sientes listo, llámame.

- Tom me llamó a los pocos días y me dijo que estaba listo para la clase, que él quería hacer eso por Dios y por mí.

-  Así que hicimos la cita, pero Tom nunca pudo llegar... Él tenía una cita mucho más importante que la mía y mi clase.
Por supuesto que su vida no terminó con la muerte, sólo cambió.
Él dio el gran salto de la fe a la visión.
Él encontró una vida más hermosa que todo lo que ha visto el ojo humano o que el oído humano haya escuchado o que la mente del ser humano jamás se haya imaginado.
Antes de que él muriera, hablamos una última vez.
-No voy a poder llegar a su clase", me dijo.
- Lo sé, Tom.
- ¿Les dirá usted por mí? ¿Le dirá. al mundo entero por mí?
-Sí,
-Tom, les diré. Haré lo mejor que pueda.
Así que a todos ustedes que han tenido la bondad de leer esta simple historia sobre el amor de Dios, gracias por el tiempo.
Y a ti, Tommy, en los brillantes y verdes cerros del Cielo, se los dije lo mejor que pude...
Si esta historia ha significado algo para usted, pásela por favor a uno o dos amigos. Es una historia real que no ha sido realzada para propósitos publicitarios

DIOS SIEMPRE ESTA CON NOSOTROS

Muchas gracias, Rev. John Powell
Profesor de Loyola University, Chicago