viernes, 3 de noviembre de 2017

Como Alejar la Depresión: Cap. XI - La Autoimagen Y La Depresión (Parte 7)

MÉTODOS PARA MEJORAR NUESTRA AUTOIMAGEN

Hay muchas personas paraliticas mentalmente porque tienen una idea muy pequeña de lo que son Y de lo que pueden. Sin ser inmodestos, cada uno de nosotros tenemos que tener una alta idea de lo que somos Y de lo que valemos. Dicen que la alegría es la tristeza superada. Y para superar la tristeza que nos trae el auto rechazo tenemos que aprender unos métodos que nos van a conseguir mejorar nuestra autoimagen. Y son los siguientes: 

1°. Considerarse socio de Dios, amigo de Dios
Jesús nos dice: "ya no os llamo siervos o empleados, sino mis amigos". Y San Pablo nos recuerda: "somos colaboradores de Dios". Y esto es lo que ha hecho de los santos los seres más Audaces en emprender grandes obras: el sentirse aliados de uno que jamás pierden y fracasa y que siempre obtiene lo que se propone: nuestro Dios.

Santa Teresa que emprendía obras magníficas con medios humanos miserables e insignificantes, exclamaba: "mis bienes y Teresa, igual: cero y nada. Mis bienes, más Teresa, más Dios... ¿Quién nos ataja? Nadie".

Recordemos la actuación de los hombres más emprendedores en el Antiguo Testamento: por ejemplo: Noé, se atreve a enfrentarse a un desastroso diluvio porque se sabe muy amigo de Dios y totalmente protegido por Él. Y todo les resulta a las mil maravillas.

Abraham, se arriesga a dejar su país y su familia para irse a un país desconocido, porque está seguro de que Dios es su amigo y su constante protector. Y el buen Dios no le falla ni una vez y lo va guiando y protegiendo de manera prodigiosa.

Jacob y José, son dos hombres para los cuales la vida no fue nada fácil y las dificultades que se les presentaron fueron espantosamente grandes (Ojalá leyéramos su historia bellísima en los últimos capítulos del Génesis, primer libro de la Biblia). Pero ambos se libraron de la depresión y del desánimo con estas ideas: "Dios me ama. Dios cuida de mí. Dios es mi protector.
Estoy trabajando en compañía con Dios". Y estas convicciones hicieron que nunca se dijeran a sí mismos: "hasta allí no más no puedo llegar. De ahí no podré pasar". No, Eso nunca lo creyeron ellos, sino que más bien se decían: ¿Y por qué no intentar algo más? ¿Es que acaso el poder de mi Dios tiene límites? Y creyeron que tenían a su disposición el poder sin límites del dios creador y no se convirtieron en Víctimas de su pesimismo. Pero para obtener esa enorme confianza en Dios se necesita algo especial que le vamos a decir ahora.

EL MEJOR CONSEJO PARA TODO ESTE AÑO

Amable creyente, el consejo que le damos enseguida es sin duda el mejor de todos los consejos que usted puede recibir en todo este año: "no deje pasar una semana de su vida sin leer una página de la Sagrada Biblia". Este consejo puede transformarla usted de pesimista y optimista, deprimido en entusiasta, de persona llena de auto rechazo, gente que se va a brindar siempre una calurosa Auto aprobación. Le repetimos esto: no le pedimos que nos crea. Sólo le pedimos que haga la prueba. Son millones los que lo han hecho y lo único que sienten es haber dejado para tan tarde en su vida el haber empezado a practicar este remedio que obtiene tan admirables cambios en la personalidad.


jueves, 2 de noviembre de 2017

Afrontando Pérdidas

Ahí estaban los sueños. Muchos de nosotros los mantuvimos tanto tiempo, asiéndonos a ellos a través de una pérdida y de una desilusión tras otra. 

Volaron de cara a la realidad, estremeciéndose ante la verdad, rehusándose a creer o a aceptar nada menos que eso. Pero un día la verdad nos sacudió y se rehusó a que la siguiéramos negando. 

Esto no es lo que habíamos querido, lo que habíamos planeado, lo que habíamos pedido, o lo que habíamos esperado. Nunca lo sería. El sueño estaba muerto, y nunca más podría revivir.

Algunos de nosotros vimos estrellarse nuestros sueños y esperanzas. Algunos podemos estar enfrentando el fracaso de algo extremadamente importante como es nuestro matrimonio o cualquier otra relación importante. 

Sé que hay mucho dolor ante la perspectiva de perder el amor o de perder los sueños que teníamos. No hay nada que podamos decir para hacer eso menos doloroso o para atenuar nuestra pena. Hiere profundamente ver destruidos nuestros sueños por el alcoholismo o por cualquiera otro problema. 

La enfermedad es mortal. Mata todo lo que está a la vista, incluyendo a nuestros más nobles sueños. “La dependencia química destruye lenta, pero completamente”, concluye Janet Woititz. 

Cuán cierto es esto. Cuán tristemente es cierto. Y nada muere más lenta o más dolorosamente que un sueño.

Incluso la recuperación conlleva pérdidas, más cambios por cuya aceptación debemos luchar.

Cuando un cónyuge se vuelve sobrio, las cosas cambian. Cambian nuestros patrones de relación. 

Nuestras características codependientes, las maneras en que hemos sido afectados, son pérdidas de autoimagen que debemos afrontar. Aunque estos son cambios positivos, siguen siendo pérdidas, pérdidas de cosas que pueden no haber sido deseables pero que se han vuelto extrañamente cómodas. 

Estos patrones se habían vuelto comunes en nuestras circunstancias actuales. Por lo menos sabíamos qué esperar, incluso si esto significaba no esperar nada.


Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Ya No Seas Codependiente (Fragmento II)

Creemos que necesitamos a alguien que nos cuide, porque nos sentimos desamparados. Algún cuidador por fin nos presentará a una persona o a alguna institución para que nos cuide mental, física, financiera o emocionalmente.

¿Por qué, se preguntarán, personas aparentemente razonables hacen este tipo de rescate? Por muchas razones. La mayoría de nosotros ni siquiera nos damos cuenta de lo que hacemos. Creemos en verdad que estamos ayudando. Algunos creemos que tenemos que rescatar. Hemos confundido nuestras ideas acerca de lo que es ayudar y de lo que no lo es. Muchos estamos convencidos de que el rescatar es una obra de caridad.

Incluso podemos llegar a considerar cruel y duro de corazón hacer algo con tanta sangre fría como permitir a una persona que maneje y afronte un sentimiento legítimo, sufra una consecuencia, se desilusione al escuchar un “no”, se le pida que responda a nuestras necesidades y deseos y que en lo general se le considere responsable de si mismo o de sí misma en este mundo. 

No importa que ellos ciertamente paguen un precio por nuestra “ayuda”, un precio que será tan duro o más severo aún que cualquier sentimiento que pudieran enfrentar.

Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente