viernes, 22 de junio de 2018

El Ermitaño

Un viejo ermitaño, se refugiaba en la montaña para dedicarse a meditar y orar. A menudo se le veía como muy ocupado.

Un día alguien le preguntó: ¿Cómo puede tener tanto trabajo si vive en soledad?

Él contestó: “Tengo varias cosas qué hacer:
  • entrenar a dos halcones, 
  • entrenar a dos águilas, 
  • tranquilizar a dos conejos,
  • disciplinar una serpiente,
  • motivar a un asno y 
  • domar a un león.

No veo ningún animal por aquí, ¿dónde están?
El ermitaño le respondió:
Estos animales los llevamos todos dentro.

Los dos halcones, se lanzan sobre todo lo que se les presenta, bueno o malo, tengo que entrenarlos para que se lancen sobre cosas buenas:
          Son mis ojos

Las dos águilas con sus garras hieren y destrozan, tengo que entrenarlas para que se pongan al servicio y ayuden sin hacer daño:
          Son mis manos

Los conejos quieren ir a donde ellos quieran, quieren esquivar las situaciones difíciles, tengo que enseñarles a estar tranquilos aunque haya sufrimiento, problema o cualquier cosa que no me gusta:
           Son mis pies

Lo más difícil es vigilar la serpiente, está encerrada en una fuerte jaula, pero ella siempre está lista para atacar, morder y colocar su veneno en cualquiera que esté cerca, por ello tengo que disciplinarla:
            Es mi lengua.

El burro es obstinado, no quiere cumplir con su deber, siempre está cansado y se niega a llevar su carga cada día:
            Es mi cuerpo

Por último necesito domar al león, quiere ser el rey, es altivo y siempre quiere ser el primero , es vanidoso, es orgulloso, se cree el mejor:
              Es mi EGO.

Como ve tengo demasiado trabajo por hacer"

Reflexión:
Pidamos a Dios dominar todo lo que llevamos en nosotros, para que podamos ser el mejor testimonio, las mejores personas, los mejores esposos(as), los mejores amigos(as) y ante todo los mejores seguidores de Dios

jueves, 21 de junio de 2018

Compromiso

Al caminar por la vida, hay muchas cosas y personas que podemos perder, o perdernos, si no estamos dispuestos a comprometernos.

Necesitamos hacer un compromiso para que las relaciones crezcan más allá de la etapa de las primeras citas, para tener la casa o el apartamento que queremos, el empleo que queremos o el coche que deseamos.

Debemos comprometernos, a niveles profundos, con nuestras carreras –con nuestras metas- con la familia, los amigos, la recuperación.

Probar algo no nos capacitará para tener éxito en ello. El compromiso sí.

Y sin embargo, nunca necesitamos comprometernos hasta que no estemos listos para hacerlo.

A veces, nuestro miedo al compromiso nos está diciendo algo. Quizá no queramos comprometernos con una relación, una compra o una carrera en particular. Otras, es porque nuestros miedos están aflorando. Espera, entonces. Espera hasta que el asunto esté claro.

Confía en ti mismo. Pídele a tu Poder Superior que te quite el miedo al compromiso. Pídele a Dios que retire los bloques que tienes para el compromiso. Pídele a Dios Su guía.

Pregúntate si estás dispuesto a perder aquello con lo que no te quieres comprometer. Luego, escucha en silencio. Y espera que la decisión parezca firmemente cómoda y correcta.

Necesitamos ser capaces de comprometernos, pero no necesitamos comprometernos nunca hasta que estemos listos.

Confía en que te comprometerás cuando quieras hacerlo.

Dios mío, guíame al hacer compromisos. Dame el valor de cumplir aquellos que me convienen, la sabiduría para no comprometerme con lo que no me parezca bien y la paciencia para esperar hasta que lo sepa.

miércoles, 20 de junio de 2018

"Gracias A Dios Por Todo"

"Había un pájaro que vivía en el desierto, muy enfermo, sin plumas, nada para comer, beber y sin refugio para vivir; maldiciendo su vida, día y noche.

Un día, un ángel estaba cruzando ese desierto y el pájaro detuvo al ángel y le preguntó:
- ¿A dónde vas?
El ángel respondió:
- Voy a encontrarme con Dios.
Entonces, el pájaro le pidió al ángel que, por favor, le preguntase a Dios cuándo terminaría su sufrimiento.
El ángel le dijo:
- ¡Por supuesto, lo haré!
Y el ángel se despidió del pájaro.
Al encontrarse con Dios, el ángel le compartió el mensaje del pájaro.
El ángel le contó su patética condición y preguntó cuándo terminaría su sufrimiento.
Dios respondió:
- Durante lo que le queda de vida, el pájaro tiene que sufrir así. No tendrá felicidad.
El ángel le respondió que cuando el pájaro oyera esto, se desanimaría.
Entonces, le pregunto si podría sugerir alguna solución para esto.
Dios le respondió:
- Dile que ore de esta manera: "Gracias Dios por todo"
El ángel volvió hasta al pájaro y le entregó el mensaje de Dios.
Una semana después, el ángel pasó de nuevo por el mismo camino y vio que el pájaro estaba muy feliz.
Las plumas habían crecido en su cuerpo, una pequeña planta creció en la zona desértica, un pequeño estanque de agua también estaba allí, y el pájaro estaba cantando y bailando alegremente.
El ángel estaba asombrado de cómo sucedió esto porque recordó que Dios dijo que por lo que le quedaba de vida, no habría felicidad para el pájaro.
Con esa inquietud en mente, fue a visitar a Dios de nuevo.
El ángel preguntó y Dios respondió:
- Sí, estaba escrito que no habría felicidad para el pájaro por lo que le queda de vida, pero todo cambió debido a que  el pájaro está orando diariamente "Gracias a Dios por todo", ante cada situación.
Cuando el pájaro caía sobre la arena caliente, decía "gracias a Dios por todo".
Cuando no podía volar, repetía "gracias a Dios por todo", así que sea cual sea la situación, el pájaro siguió repitiendo "Gracias a Dios por todo" y por lo tanto cambió lo que le quedaba de vida en siete días".

Cuando escuché esta historia, sentí un enorme cambio en mi forma de sentir, pensar, aceptar y ver la vida.

Adopté esa oración en mi vida.

Cualquiera que fuese la situación que enfrentara, comencé a repetir esa sencilla oración 'GRACIAS DIOS POR TODO'.

Me ayudó a cambiar mi punto de vista de lo que no tenía y de lo que tengo en mi vida.

Del mismo modo, empecé a usar esta oración en mi vida con todo lo que me puedo relacionar.

Puede remodelar nuestra vida.
Una simple palabra, un simple pensamiento, que nos enseña a ser agradecidos por todo lo que tenemos en nuestra vida, tiene poder para disolver cualquier "maldición" que llevamos cargando toda la vida.

Sé agradecido y verás el cambio en tu vida.

Sé humilde y nunca tengas dudas.

Gracias Dios por todo...