lunes, 3 de abril de 2017

Como Alejar la Depresión: Capitulo III (Parte 2)

LA LOCUACIDAD: o exceso en las palabras

De alguien decía la gente: “Echa más lengua que un gato tomando leche”. Y respecto a las señoras de una parroquia se quejaba el sacerdote de que “todas perteneces a la Academia de la Lengua”. Un marido hablando de su suegra exclamaba: “Me venció por agotamiento. Ya no fui capaz de escuchar más”. el hablar sin cesar puede ser señal segura de que la depresión anda por ahí, por el alma. La “telefonitis” o costumbre de andar prendido del teléfono, puede estar diciendo: “Tengo depresión”, se me nota en esto. Los deprimidos se manifiestan en dos excesos: o callan demasiado o hablan más de lo necesario.

FINGIRSE ENFERMOS

O desamparados; andar diciendo que son perseguidos, o victimas de injusticias, o no apreciados…; puede ser otro comportamiento depresivo.

EL ATAQUE DE AGRESIVIDAD

Es típico del deprimido. Se manifiesta agresivamente hacia la persona que le ha rechazado y sobre todo contra él mismo. El deprimido se hace este razonamiento: “Yo soy el culpable de todo lo que está sucediendo. Por tanto, merezco castigo. No sirvo para nada…”. Y como los demás no lo castigan, se castiga el mismo, regañándose, despreciándose, descuidando su modo de vestir, abandonando los caminos que le podían llevar al éxito, y aun dañando su salud con trago, drogas, y hasta llegando al suicidio.
Los pensamientos producen sentimientos y los sentimientos se traducen en acción. Si vivimos agrediéndonos y atacándonos a nosotros mismos, puede ser que estamos deprimidos. Jesús dijo: "hay que amar al prójimo como se ama a sí mismo”. Por tanto, tiene uno que amarse mucho a sí mismo, porque si no, ¿Que tanto sería lo que podría amar al prójimo? Con el primero con el que hay que ser manso y amable, es consigo mismo. No somos malos, lo que si somos es muy débiles. Pero el débil no se le tiene rabia sin compasión.

1)      Llorar. Un síntoma de los deprimidos es su involuntaria tendencia a llorar. Aun aquellos que por años no han derramado una lagrima, rompen a llorar de un momento a otro. Hay personas que declaran: “La señal de que ha llegado a mi vida un periodo depresivo es la facilidad con la que me dedico a llorar”. Las lágrimas de por si son un gran remedio, y el llorar es un provechoso desahogo. Han hecho el experimento de echar en un recipiente una gota de pus donde hay millones de microbios de las más terribles enfermedades, y dejar caer encima una gota de lagrima recién salida de los ojos. Todos los microbios mueren inmediatamente, porque las lágrimas son el mejor desinfectante que tiene el organismo. Si no fuera por las lágrimas que los ojos envían continuamente a la nariz y la garganta, allí llegarían las más terribles infecciones. Por eso algunos dicen irónicamente: “llore para que se desinfecte”. Pero la facilidad para estallar en llanto, en una persona mayor, puede ser una señal de alarma: por ahí anda rodando la depresión, enemigo temible.

2)      Hostilidad. Todo caso de depresión se acompaña de ira, al menos al principio. La ira se dirige al inicio hacia la persona que lo rechazo o lo insulto. Más tarde tiene por destinatario a si mismo por ser el causante del rechazo. No es raro oír al deprimido murmurar: “Estoy disgustado de mí mismo”, “no me gustan las personas”.

3)      Irritabilidad. La persona deprimida es fácilmente irritable. La Biblia dice en los Proverbios: “Quién fácilmente se irrita, hará locuras”. Y esto es un serio Peligro en la depresión. La música suave calma muy eficazmente la irritación, pero al deprimido hasta esa misma música lo incomoda muchas veces. Tiene arranques de Furia por ruidos que son ordinarios en cualquier hogar, y ciertas músicas lo cansan y aburren. Un buen aparato de radio o de cassettes con música suaves estereofónicas ha demostrado en repetidos casos que sirve para suavizar en parte estas asperezas. Y es curioso que el deprimido se irrita hasta por los detalles y atenciones que tienen para con las personas amigas, porque no se creen merecedores ni de los demás ni que los demás dediquen tiempo para ellos, ni de que alguien se preocupe por su bienestar.
Salomón decía: “luego enseguida el nervioso estalla en cólera. Pero el calmado sabe disimular lo que no le agrada” (Proverbios).

4)      Ansiedad, temor y preocupación. El sentimiento de soledad y desesperación que va creciendo durante la depresión, abre las puertas para que el temor penetre en el espíritu. Todas las cosas que van ocurriendo se le vuelven excusas para preocuparse. El individuo tiene tristeza por el pasado y miedo por el futuro. Para el deprimido llegan como perlas aquellas palabras de Jesús, consideradas por los grandes maestros como la mejor receta para alejar el temor indebido: “No os preocupéis por el día de mañana. Bástale a cada día su propio afán. El Padre celestial sabe todo lo que os hará falta. Buscad primero el reino de Dios y su santidad, y todo lo demás se os dará por añadidura”. Cuanto bien le hará el leer y meditar de vez en cuando estos bellísimos consejos del mejor de los maestros del mundo.

5)      Desesperanza. Consiste en sentirse incapaz de realizarse a sí mismo. Es la angustia por sentirse insuficiente. Es el choque consigo mismo por considerarse imposibilitado para lo que quiere ser. Los deprimidos se sienten acorralados por las circunstancias que provocaron su depresión y no hallan por donde salirse de allí. Si miran al pasado lo ven colmado de rechazos, humillaciones y recuerdos tristes. Su presente les parece el retrato mismo de la angustia. Y para el futuro tienen unos anteojos negros en el alma que les hacen ver todo tenebroso sin posibilidad de solución alguna.
Si queremos que la depresión de esta persona no llegue a ser tremendamente aguda y paralizante, es necesario darle una dosis de esperanza.  Hoy lo que hacen muchos psiquiatras es: hacer escribir a la persona deprimida veinte cosas por las cuales quieren darle gracias a Dios (afecto en la familia, salud física, país hermoso donde vive, religión maravillosa la que profesa, buena inteligencia, lecturas agradables, etc.); al día siguiente se le invita a escribir otros veinte detalles por los cuales quiere agradecer a Dios, y así al tercer día. La persona termina cambiando la idea de que todo el pasado ha sido triste y malo, y se da cuenta de que por cada cosa mala que nos sucede, nos ha sucedido ya veinte cosas buenas.
El deprimido suele comentar: “Estoy totalmente desanimado; no veo ninguna solución a mi problema; no encuentro salida, ni esperanza”. Aquí no hay remedio tan eficaz como la Palabra de Dios en la Biblia. En Boston el Dr. Carnot, a un deprimido que se desesperaba al ver que su problema no tenía solución, le hizo leer despacio en la carta de San Pablo a los Romanos, capitulo 8, la famosa frase: “Si Dios está con nosotros, ¿Quién contra nosotros?”, y aquella otra de la carta a los Filipenses: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Flp 4,13). El abatido se quedó un rato pensando, y luego, con un brillo en los ojos exclamo: “Ah, doctor, que hermosos pensamientos tiene la Biblia. ¡Nunca había imaginado que me produjeran un efecto tan consolador!”. Y así es. La religión no es un opio que adormece, pero si es el mejor calmante que existe para alejar ese malestar terrible que se llama desesperanza. Los filósofos han descubierto que el gran mal que afecto a Kierkegaard y a los existencialistas y que los ha llevado a contagiarse de la “enfermedad mortal llamada desesperación” se debe al tremendo error de pensar que este “yo” que es finito en insuficiente pueda resolver solo, sin ayuda del cielo, los infinitos problemas humanos. Viene entonces el choque con la imposibilidad fundamental y la tentativa de ser auto suficiente se convierte en la temible enfermedad de la desesperación. Pero cuando uno repite con el Apóstol: “Nuestra suficiencia viene de Dios”, y cuando oye decir a Cristo: “Todo es posible para quien tiene fe”, y al ángel Gabriel: “Nada es imposible para Dios”; entonces ya la desesperanza tiene que empezar a alejarse, porque no habrá problema por grande que sea, que ante el inmenso poder de Dios, pueda seguir atormentándonos irremediablemente. Muchas personas sufren depresión porque se imaginaron poder superar con sus propias fuerzas los problemas de la vida, y muchísima gente se ha visto libre de esta enojosa enfermedad porque ha descubierto que “si tenemos fe, aunque sea tan pequeña como un grano de mostaza podemos decir a una montaña: “vete y lánzate al mar” y así se hará”. Su fe hizo caer al mar de la tranquilidad las montañas de angustias que les ocasionaban los problemas de la vida.

domingo, 2 de abril de 2017

Ya No Seas Codependiente (Fragmento)

Cerca de un año después de comenzar a recuperarme de mi codependencia me di cuenta de que aún estaba haciendo algo que me causaba dolor. 
Percibí que este patrón tenía algo que ver con el por qué muchas de las relaciones que establecía se agriaban. Pero no sabia qué era “eso” que estaba yo haciendo, de modo que no pude dejar de hacerlo.

Un soleado día, mientras caminaba por la acera con mi amigo Scott, me detuve, me volví hacia él y le pregunté: “¿Qué es esa cosa que los codependientes hacen una y otra vez? ¿Por qué nos seguimos sintiendo tan mal?”

Pensó un momento en mi pregunta antes de responderme. “Los codependientes son cuidadores de los demás, rescatadores. Rescatan, luego persiguen, y terminan siendo víctimas. Estudia el triángulo del drama de Karpman”, me dijo. 
El triángulo del drama de Karpman y sus papeles de rescatador, perseguidor y víctima son la obra y la observación de Stephen B. Karpman.

Lo que me dijo no tenía sentido, pero volví a casa, busqué en algunos libros de terapia que se estaban empolvando en mi librero y los estudié. 

Luego de un rato, la luz se hizo en mi cabeza. Vi. Comprendí. Y me sentí como si hubiera descubierto el fuego.
Eso era. Ese era mi patrón. Este es nuestro patrón. Esto es lo que hacemos repetidamente con nuestros amigos, familiares, conocidos, clientes o cualquiera que se encuentre a nuestro alrededor. 

Como codependientes, podernos hacer muchas cosas, pero este patrón es el que seguimos mejor y con mayor frecuencia. Esta es nuestra reacción favorita.

Somos rescatadores, quienes todo lo proporcionan. Somos grandes madrinas o padrinos del mundo entero, como dice Earnie Lansen. No sólo satisfacernos las necesidades de la gente, sino que las anticipamos. Arreglamos los asuntos de los demás, los enseñamos, nos afligimos por ellos, Les solucionamos, los atendemos. Y lo hacemos todo tan bien. 

“Tu deseo es un mandato para mí”, es nuestro lema. “Tu problema es mi problema.” Somos cuidadores.

Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente

sábado, 1 de abril de 2017

FRASES #42

Si te sientes solo cuando no estás solo, es que estás mal acompañado.

Caer está permitido. Levantarse es obligatorio

No es insomnio, son las ganas de tenerte entre mis sabanas

El dinero hace hombres ricos. El conocimiento hace hombres sabios. Pero la humildad hace grandes hombres

Lo que no se soluciona pasando de pagina, se soluciona cambiando de libro

Hay tres cosas que destruyen a una persona: el vicio, el orgullo y el enojo

Si la traición tuviera cuerpo, este sería torcido

No puedes seguirle la corriente al mundo, intenta ser diferente

Lo que más me gusta de mi ex, es que hora el problema es de otro infeliz

Mi sueño es el de Picasso... Tener mucho dinero, para vivir tranquilo como los pobres.

Pon tu Corazón en las manos de Dios, y él lo pondrá en las manos de la persona que te merezca...

Te dedico mis silencios, porque es el momento en el que más te estoy pensando...

No ensucies la fuente donde has apagado tu sed

La amistad es como el café, una vez frio nunca vuelve a su sabor original, aun si es recalentado

La vida sería imposible si todo se recordase. El secreto está en saber elegir lo que debe olvidarse

Sin respeto, el amor se pierde; sin celos, el amor es aburrido; sin confianza, el amor es inestable

La acción más pequeña es mejor que la intención más grande

La flojera la tienes en tu mente, ejercitarse y llenarse de energía depende de cómo pienses y ames tu vida

Las mujeres tienen tres principales talentos: Se enteran de todo, se hacen las locas y saben disimular

Siempre existirá esa persona que es y será tu debilidad

Madurar es entender que si alguien te ignora es porque quiere hacerte sentir mal, está dejando de quererte, o simplemente no le importas

Es inútil regalar tu corazón, a quienes no tienen tiempo de abrir los regalos...

Nunca te des por vencido, las grandes cosas llevan tiempo

Quédate con quien nunca tiene excusas y siempre tiene tiempo para ti


Las mujeres celosas, son las más hermosas