martes, 25 de abril de 2017

El Ego

El ego es un iceberg. Fúndelo. Fúndelo en las profundidades
del amor para que desaparezca y tú pases a formar
parte del océano.

¿QUÉ ES EL EGO?
El ego es justo lo contrario de tu verdadero ser. El ego no eres tú, sino el engaño creado por la sociedad para que te entretengas con esa baratija y no te plantees preguntas sobre lo verdadero. Por eso insisto tanto en que, a menos que te liberes del ego, jamás llegarás a conocerte.

Naciste con tu auténtico ser. Después empezaron a crearte un falso ser: eres cristiano, eres católico, blanco, alemán, perteneces a la raza elegida por Dios, estás destinado a dominar el mundo, etcétera. Crean una falsa idea de quién eres. Te ponen nombre y en torno a ese nombre crean ambiciones, condicionamientos.

Y poco a poco —porque lleva casi una tercera parte de la vida— actúan sobre el ego en el colegio, en la iglesia, en el instituto, en la universidad... Cuando acabas la universidad has olvidado por completo tu ser inocente. Eres un gran ego que ha superado la universidad con matrícula de honor y está preparado para salir al mundo.

Ese ego tiene toda clase de deseos y ambiciones, y quiere estar siempre por encima de todo. Ese ego se aprovecha de ti y no permite ni que vislumbres tu auténtico ser, cuando tu vida está precisamente ahí, en la autenticidad. De ahí que el ego solo produzca tristeza, sufrimiento, lucha, frustración, locura, suicidios, asesinatos... toda clase de crímenes.

Quien va en pos de la verdad tiene que empezar por este punto: descartar cuanto la sociedad le ha dicho que es. Tú no eres eso, porque nadie sino tú puede saber quién eres; ni tus padres, ni tus profesores, ni los sacerdotes. Salvo tú mismo, nadie puede penetrar en la intimidad de tu ser, nadie sabe nada de ti, y todo lo que han dicho sobre ti es falso.

Déjalo a un lado. Desmantela todo ese ego. Al destruir el ego, descubrirás tu ser, y ese descubrimiento es el mayor que se puede dar, porque supone el inicio de una nueva peregrinación hacia la felicidad absoluta, hacia la vida eterna.

Se puede elegir, entre la frustración, el sufrimiento, la tristeza, seguir aferrándose al ego y alimentándolo, o la paz, el silencio y la felicidad; pero para eso hay que recobrar la inocencia.

Los niños nacen sin ego
Los niños nacen sin ego. El ego lo enseñan la sociedad, la religión, la cultura. Seguramente habréis observado a los niños pequeños. No dicen: «Tengo hambre». Si el niño se llama Bob, dirá: «Bob tiene hambre. Bob quiere ir al baño». No tiene sentido del «yo». Se refiere a sí mismo en tercera persona. Bob es como la gente lo llama, y él se llama a sí mismo Bob. Pero llegará un día... Cuando empiece a hacerse mayor le enseñaréis que eso no está bien. «Bob es como te llaman los demás; tú no tienes que llamarte Bob a ti mismo. Tienes una personalidad distinta y tienes que aprender a decir "yo".»

El día en que Bob se convierte en «yo» pierde la realidad del ser y cae en el oscuro abismo del delirio. En cuanto empieza a referirse a sí mismo como «yo» se pone en funcionamiento una energía completamente distinta. El «yo» quiere crecer, fortalecerse; quiere esto, lo otro. Quiere elevarse cada vez más en el mundo de las jerarquías, siente el imperativo de conquistar más y más territorios.

Si alguien tiene un «yo» mayor que el tuyo, te crea un complejo de inferioridad.
Haces todos los esfuerzos posibles por demostrar que «yo soy superior a ti», «yo soy más santo que tú», «yo soy más grande que tú». Dedicas tu vida entera a algo absurdo, que ni siquiera existe. Inicias un sendero de sueños, y seguirás avanzando por él, haciendo crecer tu «yo» cada día más, lo que te creará la mayor parte de tus problemas.

Incluso Alejandro Magno tenía enormes problemas. Su «yo» interno quería ser el conquistador del mundo, y casi llegó a conquistarlo. Digo «casi» por dos razones. En su época, no se conocía la mitad del mundo, por ejemplo América. Y además, entró en la India, pero no la conquistó; tuvo que retirarse.
No era muy mayor, solo tenía treinta y tres años, pero durante aquellos treinta y tres años se había limitado a pelear. Se había puesto enfermo, aburrido de tanta batalla, de tanta muerte, de tanta sangre. Quería volver a su patria para descansar, y ni siquiera logró eso. No llegó a Atenas. Murió en el camino, justo un día antes de llegar allí, veinticuatro horas antes.
Pero ¿y la experiencia de toda su vida? Cada vez más rico, más poderoso, y después su absoluta impotencia, al no ser capaz ni siquiera de retrasar su muerte veinticuatro horas... Había prometido a su madre que una vez que hubiera conquistado el mundo volvería y lo pondría a sus pies como regalo. Nadie había hecho semejante cosa por una madre, de modo que era algo único.
Pero aun rodeado de los mejores médicos se sintió impotente.

Todos dijeron:
—No sobrevivirás. En ese viaje de veinticuatro horas morirás. Será mejor que descanses aquí, y quizá tengas alguna posibilidad. Pero no te muevas. Ni siquiera creemos que el descanso te sirva de mucho... Te estás muriendo. Te acercas cada vez más, no a tu patria, sino a tu muerte, no a tu hogar, sino a tu tumba. »Y no podemos ayudarte. Podemos curar la enfermedad, pero no la muerte. Y esto
no es una enfermedad. Eres casi como un cartucho descargado. En treinta y tres años has gastado tu energía vital en luchar contra esta nación y contra la otra. Has desperdiciado tu vida. No es enfermedad, sino simplemente que has gastado tu energía vital, inútilmente.

Alejandro era un hombre muy inteligente, discípulo del gran filósofo Aristóteles, que fuera su tutor. Murió antes de llegar a la capital. Antes de morir le dijo a su comandante en jefe:
—Este es mi último deseo, que debe cumplirse.
¿Cuál era aquel último deseo? Algo muy extraño. Consistía en lo siguiente:
—Cuando llevéis mi ataúd a la tumba, debéis dejar mis manos fuera.
El comandante en jefe preguntó:
—Pero ¿qué deseo es ese? Las manos siempre van dentro del ataúd. A nadie se le ocurre llevar un ataúd con las manos del cadáver fuera.
Alejandro replicó:
—No tengo muchas fuerzas para explicártelo, pero para abreviar, lo que quiero es mostrar al mundo que me voy con las manos vacías. Pensaba que era cada día más grande, más rico, pero en realidad era cada día más pobre. Al nacer llegué al mundo con los puños apretados, como si sujetara algo en mis manos. Ahora, en el momento de la muerte, no puedo irme con los puños apretados.
Para mantener los puños apretados se necesita vida, energía. Un muerto no puede mantener los puños cerrados. ¿Quién va a cerrarlos? Un muerto deja de existir, se le ha escapado toda la energía, y las manos se abren por sí solas.
—Que todo el mundo sepa que Alejandro Magno va a morir con las manos vacías, como un mendigo.
Pero me da la impresión de que nadie ha aprendido nada de esas manos vacías, porque en las épocas posteriores a Alejandro la gente ha seguido haciendo lo mismo, si bien de distintas maneras.

EL EGO ES EL ORIGEN DE TODOS LOS PROBLEMAS DE LA PERSONA, de todos los conflictos, las guerras, los celos, el miedo, la depresión. Sentirse fracasado, compararse continuamente con los demás hiere a todos, y hiere terriblemente, porque no se puede tener todo.
Si hay alguien más guapo que tú, te hiere; si alguien tiene más dinero que tú, te hiere; si alguien es más culto que tú, te hiere. Existen millones de cosas que pueden herirte, pero no lo sabes, esas cosas no son las que te hieren, a mí no me hieren. Te hieren a ti por tu ego.

El ego no para de temblar de puro miedo, porque sabe muy bien que es un recurso artificial creado por la sociedad para que sigas corriendo en pos de unas sombras. Este juego del ego es la política de subir cada vez más alto.

El ego y todos sus juegos... El matrimonio es uno de sus juegos, el dinero es otro de sus juegos, y también el poder. Todos son juegos del ego. Hasta ahora la sociedad no ha parado con sus juegos; es como si existieran unos Juegos Olímpicos incesantes, por todo el mundo. Todos intentan subir y todos les tiran de las piernas, porque en la cima del Everest no hay sitio para tantos. Es una lucha a muerte, y llega a ser tan importante que acabas olvidando que ese ego te fue implantado por la sociedad, por tus profesores. ¿Qué hacen desde la guardería hasta la universidad? Fortalecer tu ego. Cuantos más títulos añaden a tu nombre, más importante te sientes.

El ego es la mayor de las mentiras, que tú has aceptado como una verdad; pero los intereses creados lo favorecen, porque si todos aceptaran la ausencia del ego, la competición olímpica que se desarrolla en el mundo entero sencillamente se paralizaría. Nadie querría subir al Everest, sino que disfrutaría del sitio donde está y se alegraría de ello.

El ego te mantiene a la espera: mañana, cuando triunfes, te alegrarás.

Naturalmente, hoy tienes que sufrir, tienes que sacrificarte. Si quieres triunfar mañana, tienes que sacrificarte hoy. Has de merecerte el triunfo, y para eso haces toda clase de ejercicios. Solo es cuestión de sufrir durante algún tiempo y después te alegrarás. Pero ese mañana nunca llega. Nunca ha llegado. Mañana simplemente significa lo que nunca llega. Supone retrasar la vida, una
estrategia estupenda para seguir sufriendo. El ego no puede sentir alegría en el presente, no puede existir en el presente; solo existe en el futuro, en el pasado, es decir, en lo que no es. El pasado ya no existe, el futuro aún no existe; ambos carecen de existencia. El ego solo puede existir con lo no
existente, porque en sí mismo no existe. 
En el momento puramente presente no hallarás ningún ego en tu interior, sino una alegría silenciosa, una nada silenciosa y pura.

Extracto: El Ego - Osho

lunes, 24 de abril de 2017

Como Alejar la Depresión: Capitulo IV (Parte 4)

LA CUARTA DÉCADA DE LA VIDA

En esta época las personas están sumamente ocupadas. Estas mujeres como amas de casa, educando y cuidando a sus hijos, o si no, empleadas en empresas y oficinas. El Padre de Familia trabaja en el comercio en una empresa o profesión, o sigue especializándose en su aprendizaje. Es una etapa de tremenda actividad para la familia, y una de las preocupaciones más fuertes en este tiempo es el comportamiento emocional mente volátil de los hijos adolescentes. Si los padres han llevado la educación de sus hijos con disciplina y amor los problemas serán mucho menores. Y más fácil todo Aún si los principios morales de la religión son los que rigen todo en el hogar. "Educa al niño en la religión, y ya de mayor no abandonara sus buenos principios" dice la Biblia. Pero si los papás han accedido a todos los caprichos del niño, Silos animado en demasía o no les han enseñado debidamente los principios de la religión y el temor y amor de Dios, tendrán que enfrentarse a unos Jóvenes rebeldes en Indomables, y la década de los 40 puede tener muchas depresiones. En Francia al condenar a un adolescente por terribles crímenes, este al recibir la sentencia condenatoria exclamó: "la aceptó, pero pido también que condenen a las dos personas que fueron causa de mi perversión: esa madre mía que jamás supo enseñarme nada de religión ni exigirme ningún sacrificio, y ese padre que en vez de corregirme Mis Defectos, me felicitaba por mis fechorías". El ataque depresivo de su padre lo llevó a una clínica de reposo. Para hacer feliz a los 40 hay que empezar a los 30 o antes, a educar bien a los hijos.


En esta época la depresión es menos frecuente que en las demás edades de la vida porque las personas están más ocupadas. Y una ocupación agradable alejar la depresión. Se cuenta de San Macario que ante un joven oprimido por terribles ataques de depresión se propuso tenerlo siempre ocupado, y ordenó a los dirigentes de la casa que cada uno le pusiera oficios interesantes En diversas horas del día. A las pocas semanas Macario preguntó al antes deprimido: "has vuelto a sentir ataques de depresión?" - y el joven le respondió muy alegre: ¿No, padre, y con qué tiempo?" -. Nada aleja tanto la tristeza de la depresión como la alegría que se siente al dedicarse a una ocupación interesante. Por eso Dios es el más alegre de todos los seres, porque según las palabras de Cristo: "Dios está siempre actuando". Dios es el más alegre incansable trabajador que existe, y nosotros sus hijos debemos imitarlo.

LA QUINTA DÉCADA DE LA VIDA: Y HASTA LOS 65

La mayoría de los psiquiatras afirman que durante la quinta década de la vida aumenta el número de personas afectadas por la depresión. Autoridades mundiales en neurología están de acuerdo que en esta edad aumenta el porcentaje de deprimidos y de suicidas. Durante este periodo se presenta la depresión en forma fuerte en personas que jamás la habían tenido sino en forma leve. Los que ya la han sufrido, ahora la sufren más fuertemente, o más repetidas veces.

¿Por qué se presenta tanto la depresión en esta edad?
Para mujeres y hombres (para algunos hombres también) llega en esta edad (si no ha llegado después de los 40) la menopausia o andropausia, que es un periodo de la vida en el cual se siente un gran desgano por todo lo que antes entusiasmaba: profesión, cónyuge, trabajo, etc. A todos llega, y hay que “aguantar” con calma hasta que pase, sin tomar resoluciones negativas ningunas, porque serian equivocadas. Le mejor pomada para este mal es “el aguante”, el dejar que pase, dice la gente sencilla.

Además, podemos atribuir a la depresión en esta edad a una gradual disminución del progreso de las energías vitales. No es que la persona esté vieja. ¡No! La vejez empieza propiamente a los 75. De los 50 a los 75 estamos en la “edad madura” que es sin duda la más preciosa de la vida, porque en ella hay equilibrio, experiencia, influencia por lo que se ha hecho, y hasta ciertos bienes materiales acumulados (en muchos casos). Pero el ritmo de crecimiento de la energía vital ya no se siente tan poderoso como antes. Este declinar en el progreso de las energías es el responsable de los cambios temperamentales que se pueden presentar en la década de los 50. Aquí es cuando llegan la merma de las ambiciones, la disminución de la agresividad, pérdida paulatina de interés por lo nuevo, y un mayor apego a lo pasado y antiguo. Puede ser debido a todo esto la disminución de las hormonas por parte de la pituitaria, o a una menor circulación de sangre en el cerebro.

No es nada raro que personas que jamás habían sufrido depresión, de pronto, pasados los 50 años de edad, experimenten un desgano y frialdad en su profesión, en su afecto en el hogar, o en la vocación que han seguido hasta ahora. Es algo totalmente normal. les da la impresión de no haberse “realizado” plenamente en la vida. Si esta persona pierde el encanto de responder actuando al desafío de la vida, o si le parece que sus sueños e ilusiones jamás habrán de realizarse, puede caer en la depresión. Y esta depresión se le va a repetir si no logra formarse una “actitud mental positiva” que le lleve a aceptar actuando los desafíos de la vida y a proponerse metas e ideales de acuerdo con sus propios talentos y cualidades, que valen mucho.

Las energías sexuales pueden disminuir en esta edad. Puede ser que al sentir menos atractivo entre cónyuges se empiece a buscar otros amores y llegue al hombre a lo que muchos han llamado la “época tonta”, en que va mendigando amores extraños que en vez de verdadera felicidad le van a ocasionar complicaciones muy chocantes.

A todo esto, hay que añadir para los padres de familia el problema que significa el desprenderse de los hijos que se van casando o se van yendo lejos, lo cual puede producirles también agotamiento nervioso. Todo esto se puede remediar mucho si no se dejan de hacer planes para el futuro y si cada uno sigue dedicándose a actividades que le hagan sentirse útil y no deja que la vida pase sin nuevas realizaciones.

Los padres de familia pueden empezar a quedarse solos, y entonces es cuando necesitan urgentemente, si no quieren caer en la depresión y en el complejo de inutilidad, el dedicarse a hacer muchas cosas en favor de los demás. Hay pobres que socorrer, niños que instruir, enfermos que visitar, presos que consolar, difuntos a los cuales demostrar el cariño con las plegarias, reuniones cívicas o religiosas a las cuales asistir, etc.

Y cuidado con amores extraconyugales en esta época (en que puede presentarse frialdad entre los esposos), porque estos traen como consecuencia neurosis de culpabilidad, la cual trae consigo neurosis de culpabilidad.

Habría que aprovechar también este tiempo para hacer las buenas lecturas que en edades anteriores no hicimos por dedicarnos a las actividades materiales. Pocas cosas hay que alejen tanto a la depresión y el aburrimiento como una buena lectura. Un autor famoso escribía: “Nunca estarás solo si tienes un buen libro”, y Franklin, el famoso inventor, narra en su autobiografía este dato: “ya mayor, dediqué dos horas diarias a la lectura de libros instructivos y así subsané la instrucción que mis padres no pudieron darme. La lectura se convirtió en mi mejor diversión”.


domingo, 23 de abril de 2017

FRASES #46

La única persona que necesitas en tu vida es aquella que te demuestre que te necesita en la suya

Un banquero es un señor que nos presta un paraguas cuando hace sol y nos lo exige cuando empieza a llover

La paciencia es la más heroica de las virtudes, precisamente porque carece de toda apariencia de heroísmo

A veces, eso de querer mucho a alguien no es suficiente razón para estar a su lado

No siempre se puede cambiar a alguien. A veces, tienes que aceptar lo que son, o aprender a vivir sin ellos

Los pensamientos son cosas vivas. Un pensamiento es tan sólido como una piedra

Es difícil creer que existen mentiras verdaderas... porque la mentira es siempre mentira

Ser amable con quien no te agrada no significa que eres hipócrita, sino que tienes la suficiente madurez para tolerar su personalidad

La vergüenza de confesar el primer error, hace cometer muchos otros

Cuidado con quienes primero pide y después exigen muestras de tu amor y al final te quitan tu paz

Si tu pareja te pide tiempo y espacio... Regálale un reloj y un cohete

No hables demasiado, que quien mucho habla mucho yerra y da indicios de saber poco

Dios le da las batallas más difíciles a sus mejores soldados

Terrible es conservar la esperanza de cambio de quien te ofende, te maltrata o te humilla

No hay hombres ni mujeres perfectos solo simples seres humanos con virtudes y defectos

Hay solo 3 cosas a hacer con una mujer. Se puede amarla, sufrir por ella o convertirla en literatura

Los milagros son solo la consecuencia de atrevernos a creer

Dios nunca nos pone a alguien en tu vida sin ninguna razón. Algún día sabremos porque lo hizo.

Cuando descubres que tú puedes ser el mejor FAN de ti mismo, abandonas el hábito de mendigar la aprobación de los demás

Si en el trayecto del camino resbalas o caes, no te preocupes; sacudete y continua tu camino... Ahora ya sabes por demás dónde no debes volver a pasar.

Somos un globo lleno de emociones, en un mundo lleno de alfileres

La vida te pondrá obstáculos, pero los límites los pones tú.

Te dicen que ''cambiaste'' sólo porque ahora los tratas como en realidad se merecen

Me enamore de la vida, es la única que no me dejara sin antes yo hacerlo


Y de repente, llega esa persona que rompe todos tus esquemas y te saca una sonrisa con la más mínima tontería.