LA CUARTA DÉCADA DE LA VIDA
En esta
época las personas están sumamente ocupadas. Estas mujeres como amas de casa,
educando y cuidando a sus hijos, o si no, empleadas en empresas y oficinas. El
Padre de Familia trabaja en el comercio en una empresa o profesión, o sigue
especializándose en su aprendizaje. Es una etapa de tremenda actividad para la
familia, y una de las preocupaciones más fuertes en este tiempo es el
comportamiento emocional mente volátil de los hijos adolescentes. Si los padres
han llevado la educación de sus hijos con disciplina y amor los problemas serán
mucho menores. Y más fácil todo Aún si los principios morales de la religión
son los que rigen todo en el hogar. "Educa al niño en la religión, y ya de
mayor no abandonara sus buenos principios" dice la Biblia. Pero si los papás
han accedido a todos los caprichos del niño, Silos animado en demasía o no les
han enseñado debidamente los principios de la religión y el temor y amor de
Dios, tendrán que enfrentarse a unos Jóvenes rebeldes en Indomables, y la
década de los 40 puede tener muchas depresiones. En Francia al condenar a un
adolescente por terribles crímenes, este al recibir la sentencia condenatoria
exclamó: "la aceptó, pero pido también que condenen a las dos personas que
fueron causa de mi perversión: esa madre mía que jamás supo enseñarme nada de
religión ni exigirme ningún sacrificio, y ese padre que en vez de corregirme
Mis Defectos, me felicitaba por mis fechorías". El ataque depresivo de su
padre lo llevó a una clínica de reposo. Para hacer feliz a los 40 hay que empezar
a los 30 o antes, a educar bien a los hijos.
En esta
época la depresión es menos frecuente que en las demás edades de la vida porque
las personas están más ocupadas. Y una ocupación agradable alejar la depresión.
Se cuenta de San Macario que ante un joven oprimido por terribles ataques de
depresión se propuso tenerlo siempre ocupado, y ordenó a los dirigentes de la
casa que cada uno le pusiera oficios interesantes En diversas horas del día. A
las pocas semanas Macario preguntó al antes deprimido: "has vuelto a
sentir ataques de depresión?" - y el joven le respondió muy alegre: ¿No,
padre, y con qué tiempo?" -. Nada aleja tanto la tristeza de la depresión
como la alegría que se siente al dedicarse a una ocupación interesante. Por eso
Dios es el más alegre de todos los seres, porque según las palabras de Cristo:
"Dios está siempre actuando". Dios es el más alegre incansable
trabajador que existe, y nosotros sus hijos debemos imitarlo.
LA QUINTA
DÉCADA DE LA VIDA: Y HASTA LOS 65
La
mayoría de los psiquiatras afirman que durante la quinta década de la vida
aumenta el número de personas afectadas por la depresión. Autoridades mundiales
en neurología están de acuerdo que en esta edad aumenta el porcentaje de
deprimidos y de suicidas. Durante este periodo se presenta la depresión en
forma fuerte en personas que jamás la habían tenido sino en forma leve. Los que
ya la han sufrido, ahora la sufren más fuertemente, o más repetidas veces.
¿Por qué
se presenta tanto la depresión en esta edad?
Para mujeres y hombres (para algunos hombres
también) llega en esta edad (si no ha llegado después de los 40) la menopausia
o andropausia, que es un periodo de la vida en el cual se siente un gran
desgano por todo lo que antes entusiasmaba: profesión, cónyuge, trabajo, etc. A
todos llega, y hay que “aguantar” con calma hasta que pase, sin tomar
resoluciones negativas ningunas, porque serian equivocadas. Le mejor pomada
para este mal es “el aguante”, el dejar que pase, dice la gente sencilla.
Además, podemos
atribuir a la depresión en esta edad a una gradual disminución del progreso de
las energías vitales. No es que la persona esté vieja. ¡No! La vejez empieza
propiamente a los 75. De los 50 a los 75 estamos en la “edad madura” que es sin
duda la más preciosa de la vida, porque en ella hay equilibrio, experiencia,
influencia por lo que se ha hecho, y hasta ciertos bienes materiales acumulados
(en muchos casos). Pero el ritmo de crecimiento de la energía vital ya no se
siente tan poderoso como antes. Este declinar en el progreso de las energías es
el responsable de los cambios temperamentales que se pueden presentar en la
década de los 50. Aquí es cuando llegan la merma de las ambiciones, la
disminución de la agresividad, pérdida paulatina de interés por lo nuevo, y un
mayor apego a lo pasado y antiguo. Puede ser debido a todo esto la disminución
de las hormonas por parte de la pituitaria, o a una menor circulación de sangre
en el cerebro.
No es nada raro que
personas que jamás habían sufrido depresión, de pronto, pasados los 50 años de
edad, experimenten un desgano y frialdad en su profesión, en su afecto en el
hogar, o en la vocación que han seguido hasta ahora. Es algo totalmente normal.
les da la impresión de no haberse “realizado” plenamente en la vida. Si esta
persona pierde el encanto de responder actuando al desafío de la vida, o si le
parece que sus sueños e ilusiones jamás habrán de realizarse, puede caer en la depresión.
Y esta depresión se le va a repetir si no logra formarse una “actitud mental
positiva” que le lleve a aceptar actuando los desafíos de la vida y a
proponerse metas e ideales de acuerdo con sus propios talentos y cualidades,
que valen mucho.
Las energías sexuales
pueden disminuir en esta edad. Puede ser que al sentir menos atractivo entre cónyuges
se empiece a buscar otros amores y llegue al hombre a lo que muchos han llamado
la “época tonta”, en que va mendigando amores extraños que en vez de verdadera
felicidad le van a ocasionar complicaciones muy chocantes.
A todo esto, hay que
añadir para los padres de familia el problema que significa el desprenderse de
los hijos que se van casando o se van yendo lejos, lo cual puede producirles también
agotamiento nervioso. Todo esto se puede remediar mucho si no se dejan de hacer
planes para el futuro y si cada uno sigue dedicándose a actividades que le
hagan sentirse útil y no deja que la vida pase sin nuevas realizaciones.
Los padres de familia
pueden empezar a quedarse solos, y entonces es cuando necesitan urgentemente,
si no quieren caer en la depresión y en el complejo de inutilidad, el dedicarse
a hacer muchas cosas en favor de los demás. Hay pobres que socorrer, niños que
instruir, enfermos que visitar, presos que consolar, difuntos a los cuales
demostrar el cariño con las plegarias, reuniones cívicas o religiosas a las
cuales asistir, etc.
Y cuidado con amores
extraconyugales en esta época (en que puede presentarse frialdad entre los
esposos), porque estos traen como consecuencia neurosis de culpabilidad, la
cual trae consigo neurosis de culpabilidad.
Habría que aprovechar
también este tiempo para hacer las buenas lecturas que en edades anteriores no
hicimos por dedicarnos a las actividades materiales. Pocas cosas hay que alejen
tanto a la depresión y el aburrimiento como una buena lectura. Un autor famoso escribía:
“Nunca estarás solo si tienes un buen
libro”, y Franklin, el famoso inventor, narra en su autobiografía este
dato: “ya mayor, dediqué dos horas diarias a la lectura de libros instructivos
y así subsané la instrucción que mis padres no pudieron darme. La lectura se convirtió
en mi mejor diversión”.