martes, 9 de mayo de 2017

Las Lecciones De Trabajo

Con frecuencia, las lecciones espirituales y de recuperación que estamos aprendiendo en el trabajo reflejan las lecciones que estamos aprendiendo en otras áreas de nuestra vida.

A menudo los sistemas que nos atraen en nuestra vida de trabajo son similares a los sistemas en los que nos encontramos viviendo y amando. Esos son los sistemas que reflejan nuestras cuestiones y que nos ayudan a aprender nuestras lecciones.

¿Estamos aprendiendo lentamente a confiar en nosotros mismos en el trabajo? ¿Y que tal en casa? ¿Estamos aprendiendo poco a poco a fijar limites y a tener autoestima, a superar el miedo y a manejar los sentimientos?

Si analizamos nuestra historia de trabajo, probablemente veremos que es un espejo de nuestros temas, de nuestro crecimiento emocional. Lo más probable es que actualmente también lo sea. En cuanto a hoy, podemos creer que estamos justo donde necesitamos estar, tanto en casa como en el trabajo.

“Hoy aceptaré mis circunstancias actuales en el trabajo. Reflexionaré acerca de cómo lo que estoy aprendiendo en mi vida se aplica a lo que estoy aprendiendo en el trabajo. Si no lo sé, me someteré a la experiencia hasta que esto se me aclare. Dios mío, ayúdame a aceptar el trabajo que se me ha dado hoy. Ayúdame a estar abierto y a aprender lo que necesito estar aprendiendo. Ayúdame a confiar en que puede ser bueno y será bueno”.

El Lenguaje Del Adios, Melodie Baettie

lunes, 8 de mayo de 2017

Como Alejar la Depresión: Capitulo V (Parte 1)

CAUSAS QUE PRODUCEN LA DEPRESIÓN

La depresión se reconoce casi siempre como causa de una experiencia externa.


1°. LA DESILUSIÓN
Entre más de mil casos de personas deprimidas que hemos estudiado, no hubo ni una sola que no comenzará con una Desilusión a una experiencia de disgusto. Nadie se deprime cuando todo sale bien. Pero vivir es experimentar la desilusión de que algo no ha resultado como lo deseábamos o alguien no se ha portado a la altura de nuestras esperanzas.

Las causas de la desilusión pueden ser muchísimas, desde las más pequeñas hasta las más trágicas. Un padre de familia porque su hijo pierde el año; una madre porque la hija se fuga con un aventurero. El negociante porque quiebra su negocio. La muchacha o el joven al perder el amor del que se idolatraba. El religioso que no consigue la perfección deseada, etc.

Pero hay muchas causas no extraordinaria s. Una puede ser el temperamento y comportamiento de la gente que nos rodea. A causa del desgaste nervioso por los trabajos y preocupaciones de la vida se tornan irritables, desconsiderados y ofensivos con nosotros. Si el amor que sentimos hacia nosotros mismos Es mayor que el amor que sentimos hacia los demás, nos ofendería cuando ellos nos traten duramente, y de allí empezaremos a descender rápidamente hacia el desaliento Qué es la primera fase de la depresión. Si recordamos la ofensa recibida, es un insulto o desprecio que nos hicieron lo guardamos en el corazón por medio del resentimiento, nacerán en nosotros un profundo disgusto que nos llevará a la desesperanza, antesala de la depresión.

Mientras más importante sea para nosotros la persona que nos hizo sufrir mayor será la desilusión. Teniendo en cuenta que la necesidad de amor es tan grande de nosotros, es fácil comprender que el rechazo de alguien a quien amamos es la mayor fuente de desánimo. Muchísimas personas que son ahora unos pobres harapos de desesperación lo deben a que sufrieron el rechazo de una persona que amaban mucho, y no fueron capaces de superar el traumatismo o choque emocional que le dejó esa impresión.
Hace poco Un conocido Hombre de negocios, que por dedicar su vida totalmente a sus empresas le dedicaba muy poco tiempo a su hogar, fue abandonado por su esposa, declaraba: "Me tomó más de un año sobre ponerme a esta terrible desilusión. Nunca en mi vida había sufrido de depresión hasta que mi esposa me abandonó. Fue como si me quitaran de repente el piso sobre el cual estaba apoyado. Durante semanas de único que deseaba era morirme". Casos como éste los vemos a diario. Personas autosuficientes y de ánimo alegre y tranquilo, que de un momento a otro caen en la depresión al perder el afecto de un ser querido.

La Soledad: puede no ser una causa de la depresión, pero si su consecuencia. El individuo a quién le ha sido arrebatado el objeto de su amor, por la muerte o por el abandono, se hunde en una depresión que lo lleva a la soledad el dolor psíquico que le aumenta en la soledad y sólo puede ser curado si se encuentra amor y comprensión. Infortunadamente el deprimido tiende a alejarse de los demás y los otros están demasiado ocupados en sí mismos y no le prestan atención que debería brindársele.

2°. FALTA DE AUTOESTIMACION
Otra de las características casi universales de los deprimidos es su falta de auto estimación. Ocurre casi siempre porque pretenden una perfección tan elevada que me resulta imposible Auto probarse, y por eso viven exagerando sus fallas. Esto sucede sobre todo en el individuo perfeccionista que nunca está satisfecho con sus realizaciones.

Por ejemplo: un concierto. Un amigo abraza al joven artista y le dice: "Que maravillosamente ejecutado esa pieza en el piano". Y el otro, sin esbozar siquiera una sonrisa responde: "No, no fue así. Erre en una nota". Fracaso para el fuera en una nota, mientras fue un artista en otras 3000. Todo depende del nivel de perfección que uno aspira a conseguir. El que aspira a no equivocarse nunca en nada, andaba siempre deprimido. Esto es tan importante que le vamos a dedicar luego todo un capítulo.

domingo, 7 de mayo de 2017

Abrámonos Al Amor

Permitirnos recibir amor es uno de lo más grandes retos que enfrentamos en la recuperación.

Muchos de nosotros nos hemos bloqueado de recibir amor. Podemos haber vivido con gente que usaba el amor para controlarnos. Estarían con nosotros, pero a un alto precio para nuestra libertad. El amor se nos daba, o se nos retiraba, para controlarnos y tener poder sobre nosotros. Nosotros no nos sentíamos seguros recibiendo amor de estas personas. Podremos habernos acostumbrado a no recibir amor, a no reconocer nuestra necesidad de amor, porque vivimos con gente que no tenía verdadero amor para dar.
En algún punto en la recuperación reconocemos que nosotros, también, queremos y necesitamos ser amados. Podemos sentir embarazosa esta necesidad. ¿A dónde vamos con ella? ¿Qué podemos hacer? ¿Quién nos puede dar amor? ¿Cómo podemos determinar de quién fiarnos y de quién no? ¿Cómo podemos dejar que los otros se preocupen por nosotros sin sentirnos atrapados, abusados, asustados e incapaces de preocuparnos de nosotros mismos?

Aprenderemos. El punto de inicio es el sometimiento, a nuestro deseo de ser amados, a nuestra necesidad de que nos mimen y nos amen.

Tendremos cada vez más confianza en nuestra capacidad para cuidar de nosotros mismos con la gente. Nos sentiremos suficientemente seguros para dejar que la gente se preocupe por nosotros; tendremos cada vez más confianza en nuestra capacidad para escoger a la gente que es segura y que nos puede dar amor.

Quizá al principio necesitemos enojarnos, enojarnos por que no se están satisfaciendo nuestras necesidades. Después, podemos sentir gratitud por esas personas que nos han enseñado lo que no queremos, por aquellas que nos han asistido en el proceso de creer que merecemos ser amados y por aquellas que han entrado a nuestra vida para amarnos.

Nos estamos abriendo como las flores. A veces duele que los pétalos se abran. Alégrate. Nuestro corazón se está abriendo al amor que esta ahí y que seguirá estando ahí para nosotros.

Sométete al amor que está ahí para nosotros, al amor que la gente, el universo y nuestro Poder Superior nos manda.

Sometámonos al amor sin permitir que la gente nos controle o nos impida cuidar de nosotros mismos. Empieza por someterte al amor a ti mismo.

Hoy me abriré al amor que está ahí para mí. Me permitiré a mi mismo recibir el amor seguro, sabiendo que puedo cuidar de mí mismo con la gente. Estaré agradecido con toda la gente de mi pasado que me ha asistido en el proceso de abrirme al amor. Reclamo, acepto y doy gracias por el amor que me está llegando.

 El lenguaje del adiós de Melody Beattie