viernes, 14 de julio de 2017

Como Alejar la Depresión: Remedio Para Alejar Tristezas Y Depresiones

Un día fue a visitar a San Benito Cottolengo otro notable sacerdote San Juan Bosco. "Padre Cottolengo -dijo el joven Bosco- vengo a pedirle un consejo: Qué remedio debo recomendar a las personas que me vienen a contar que están aburridas de la vida, desesperadas, y llenos del mal genio y de depresión por la pobreza, por las enfermedades Y problemas de la vida o por el mal trato que les dan los demás?

Mira Bosco - respondió Cottolengo-, el mal del aburrimiento y de la tristeza y la depresión es el más moderno más común de todos. Para combatirlo, nos ha mandado Dios un gran remedio siempre Antiguo y siempre nuevo: pensar en el cielo que nos espera. No olvides nunca que: "Un pedacito de cielo lo arregla todo".


Se fue el sacerdote Bosco a practicar el consejo recibido de tan popular apóstol, y pronto empezó a notar los maravillosos resultados. Llegaban a su despacho individuos malhumorados y deprimidos que nos saludaban a ninguno de los que estaban en la sala esperando turno para ser atendidos. Personas consumidas por la tristeza y carcomidos por la angustia y la depresión. Y el padre Bosco, recordando que "un pedacito de cielo lo arregla todo", les hablaba del cielo que nos espera, de Las alegrías que gozaremos dentro de un poco de tiempo y para siempre en la eternidad, Y de lo mucho que amaremos sí seremos amarnos Eternamente con tal de aguantar ahora un poco, y aquellas personas cambiaban su ira y depresión por paciencia y esperanza.

jueves, 13 de julio de 2017

Impotencia E Ingobernabilidad

La fuerza de voluntad no es la clave para lograr el modo de vida que estamos buscando. El sometimiento lo es.

“He pasado gran parte de mi vida tratando que la gente sea, haga o sienta algo que no es, que no quiere y que escoge no sentir. En ese proceso la he vuelto loca y me he vuelto loca yo misma”, dijo una mujer en recuperación.
“Me pasé la niñez tratando de hacer que un padre alcohólico que no se amaba a sí mismo fuera una persona normal que me amara. Luego me casé con un alcohólico y me pasé una década tratando de hacerlo dejar de beber.”
“Me he pasado años tratando de hacer presente para mí a gente que no está disponible emocionalmente.”
” Me he pasado mas años aún tratando de hacer felices a miembros de la familia, que están contentos sintiéndose desdichados. Lo que estoy diciendo es esto: me he pasado gran parte de mi vida tratando desesperadamente y en vano de hacer lo imposible y sintiéndome un fracaso al no haberlo podido hacer. Es como haber estado sembrando maíz y tratando de que de las semillas salgan chicharos. ¡No funcionara!
“Al someterme a la impotencia, gano inteligencia suficiente para dejar de seguir desperdiciando mi tiempo y energía tratando de cambiar y de controlar a lo que no puedo cambiar ni controlar. Esto me da permiso para dejar de estar tratando de hacer lo imposible y concentrarme en lo que si es posible: ser como soy, amarme a mi mismo, sentir lo que siento y hacer con mi vida lo que quiera.”
En la recuperación aprendemos a dejar de pelear contra los leones, simplemente porque no podemos ganar. También aprendemos que, entre mas nos concentremos en controlar o en cambiar a los demás, mas ingobernable sera nuestra vida. Entre mas nos concentremos en vivir nuestra propia vida, más tendremos una vida por vivir y más gobernable se volverá nuestra vida.

“Hoy admitiré la impotencia donde no tengo poder para cambiar las cosas, y le permitiré a mi vida volverse gobernable”.

miércoles, 12 de julio de 2017

Amémonos A Nosotros Mismos Incondicionalmente

Ámate a ti mismo para curarte y hacerte una buena vida propia.
Ámate a ti mismo teniendo relaciones que te funcionen a ti y a la otra persona.
Ámate a ti mismo para tener paz, felicidad, alegría, éxito y contento.
Ámate a ti mismo para darte todo lo que siempre quisiste.

Podemos dejar de tratarnos a nosotros mismos en la forma como otros nos trataron, si es que se comportaron de una manera menos que sana, menos que deseable. Si hemos aprendido a vernos a nosotros mismos en forma crítica, condicional, devaluada y punitiva, es tiempo de parar. Otras personas nos trataron de esa manera, pero es aún peor tratarnos así ahora a nosotros mismos.
Amarnos a nosotros mismos nos puede parecer extraño, incluso tonto a veces. La gente puede acusarnos de estar siendo egoístas. No tenemos por qué creerles.

La gente que se ama a sí misma es realmente capaz de amar a los demás y de dejar que los otros amen. La gente que se ama a sí misma y que se tiene en alta estima es la que da más, la que contribuye más, la que más ama.

¿Cómo nos amamos a nosotros mismos? Forzándonos a hacerlo, al principio. Fingiéndolo si es necesario. Actuando “como sí”. Trabajando tan duro por amarnos y gustarnos como hemos trabajado por no gustarnos. Explora lo que significa amarte a ti mismo.

Haz cosas por ti mismo que reflejen un amor propio compasivo, cariñoso.

Ama todo lo tuyo, pasado, presente y futuro. Perdónate tan pronto y tan frecuentemente como sea necesario. Date ánimos. Halágate tú mismo.

Si pensamos y creemos ideas negativas, saquémoslas a la luz pronta y honestamente, para que podamos reemplazar esas creencias por otras mejores.

Date palmaditas en la espalda cuando sea necesario. Disciplinate a ti mismo cuando sea necesario. Pide ayuda, pide tiempo, pide lo que necesites.

A veces, date tus gustos. No te trates a ti mismo como a una mula de carga, siempre tirando mas duro. 

Aprende a ser bueno contigo mismo. Elige conductas que tengan consecuencias preferibles, tratarte bien es una de ellas.

Aprende a detener tu dolor, aunque eso signifique tomar decisiones difíciles. No te prives innecesariamente. A veces, date a ti mismo lo que quieras, simplemente por que quieres.

Deja de estarte explicando y justificando. Cuando cometas errores, déjalos ir. Aprendemos, crecemos y aprendemos algo mas. Y a través de todo ello, nos amamos a nosotros mismos.

Trabajamos en ello y luego trabajamos más en ello. Un día nos despertaremos, nos veremos en el espejo y descubriremos que amarnos a nosotros mismos se ha hecho algo habitual. Ahora estamos viviendo con una persona que da y recibe amor, porque esa persona se ama a sí misma. El amor propio tomará las riendas y se convertirá en una fuerza directriz en nuestra vida.

“Hoy trabajaré en amarme a mí mismo. Trabajaré tan duro por amarme a mí mismo como he trabajado para no gustarme. Ayúdame a dejar ir el odio de mí mismo y las conductas que reflejan que no me gusto a mí mismo. Ayúdame a remplazarlas con conductas que reflejan amor propio. Hoy, Dios mío, ayúdame a tenerme en alta estima. Ayúdame a saber que soy digno de ser amado y capaz de dar y recibir amor”.