miércoles, 17 de julio de 2019

Significado Emocional De Las Adicciones


Las adicciones están relacionadas al núcleo familiar, a la sobreprotección materna y a la ausencia del padre. Ambos casos por falta de amor incondicional.

✨Alcoholismo: Está relacionado con el deseo de huir de las responsabilidades físicas o afectivas por miedo a estar herido y  ser lastimado otra vez.

✨Tabaco: El tabaco está relacionado con conflictos de la madre, vivir una situación profunda de soledad. Falta de comunicación con la madre o exceso de sobre protección. Falta de libertad e independencia.

✨Chocolate: La necesidad del amor y la dulzura de papá. Conflictos con la ausencia, falta de amor o desvalorización del padre.

✨Azúcar: La necesidad de endulzar la vida, compensando la sensación de falta de amor, ternura y alegría en la persona.

✨Adicción al sexo: tratar de llenar con lo físico lo espiritual, pensar que tener sexo es tener amor.

✨Adicción al Trabajo: Vivir con demasiado apegos y miedo, para no sufrir carencia. Creer que se debe demostrar que mi vida es productiva y que los demás reconozcan que valgo para algo.

✨Adicción al ejercicio: Dificultad de aceptarse a sí mismo. Dependencia de su estado físico (fuera) para cubrir y llenar el vacío (Interior) de inseguridad  en su propio ser.

Si sufres este tipo de adicciones debes ir al origen de la raíz de tu historia y perdonar lo que haya que perdonar en ti, sanar al niño interior y no tomarse la vida como castigo o sufrimiento, se debe trabajar el empoderamiento, la humildad, la valoración y sobre todo, el amor propio.

En total AMOR

martes, 16 de julio de 2019

La Falta De Comprensión En Las Relaciones Interpersonales

Uno de los problemas más serios que tenemos en las relaciones interpersonales es la falta de comprensión. Todos tenemos maneras de ver la vida, que es fruto de nuestra historia, nuestra formación, nuestra familia, nuestras características genéticas y psicológicas. 

Dolorosamente, a la hora de conversar, interactuar, juzgar a una persona lo hacemos muy rápido y sin tener en cuenta todo ese complejo proceso. Tenemos que aprender a ser más pausados y analizar mejor todo a la hora de entrar en relación con alguna de las personas que están en nuestro contexto vital. No podemos pretender que los demás piensen igual que uno o que hagan lo que nosotros hacemos. No todo lo que para ti es fundamental, verdadero, válido lo es también para la otra persona. 

Dios nos dotó de la capacidad de comunicarnos para construir un puente entre maneras de ver la realidad. Por eso, hay que tener cuidado en escuchar bien, analizar, comprender lo que el otro me está diciendo, además, saber hablar, de tal manera que exponga, lo más literal posible, lo que estoy queriendo comunicar. 

Sin comprensión las relaciones interpersonales se vuelven muy complicadas y difíciles. Haz el esfuerzo de comunicarte siempre desde el paradigma de la comprensión. 

Esto es estando seguro de que tú comprendes lo que el otro te está diciendo y, viceversa, que el otro comprenda lo que tú le quieres decir. Nadie es tonto o bruto, todos tenemos razones, sentimientos que impulsan nuestras palabras y acciones, es muy importante asegurarnos de que estamos comprendiendo eso, para poder comportarnos de manera clara y cercana. 

¿Cuántas peleas son causadas por malentendidos? Seguro que, si se hace el esfuerzo de comprender y comunicarse bien, estos van a ser menos en tu vida. 

TAREA DEL DÍA: No respondas nada sin antes tratar de comprender las razones y los sentimientos que mueven a quien te está hablando.

Alberto Linero

lunes, 15 de julio de 2019

12 Pasos Para Dejar Atrás El Alcohol (Parte 6)

Apoyo crítico
Quinto Paso Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano la naturaleza exacta de nuestras faltas.

Si en el Cuarto Paso usted ha sido hasta cierto punto “audaz y penetrante”, sin duda habrá aprendido bastante acerca de su propia manera de actuar.
Al examinar su conducta pasada en busca de mecanismos de defensa, indudablemente encuentra indicios de negación, racionalización, minimización y todo lo demás en donde menos lo esperaba. Seguramente habrá tropezado con los juicios irracionales que enumeramos junto con figuraciones similares de su propia invención.
La calidad de su inventario dependerá mucho del estado mental y emocional que tenga cuando lo efectúe. Un Cuarto paso hecho con seis semanas de sobriedad es muy diferente del que ha completado la misma persona a los seis meses de seguir el Programa.
¿Por qué?
Simplemente porque usted ha cambiado y su funcionamiento psicológico mejora con el paso del tiempo dado que ya no hostiga ciegamente su cerebro con alcohol u otras drogas. Esta es la razón por la cual llamamos a esto “recuperación”.
Al finalizar el Cuarto Paso (sea cual sea su estado mental) usted lleva a cabo dos cometidos valiosos a su restablecimiento Primero usted concentra su atención en sí mismo, muy especialmente en su consumo de alcohol.
Si usted se parece a la mayoría de alcohólicos, esto contrasta con su actitud previa a su entrada a AA. En ese momento su atención estaba generalmente concentrada en todo y en todos pero “jamás” en su bebida.

Segundo, el Cuarto Paso le permite valorar, en la forma más positiva para usted, las fuerzas y debilidades relativas de su propio programa, teniendo en cuenta las realidades que suponen el tratamiento del alcoholismo. He aquí un ejemplo.
Conocimos a un hombre que pasó algunos períodos dentro y otros fuera de AA (o como se dice a menudo, “dando vueltas” al programa) durante un año aproximadamente. Asistía a las reuniones regularmente y parecía tener ganas de que todo saliera bien, pero siguió teniendo recaídas de una semana de duración cada tres meses. Cada recaída era, naturalmente, más dolorosa que la anterior y aunque sólo bebía unas cuantas semanas durante el año, parecía tener más problemas relacionados con el alcohol que cuando bebía diariamente.
Ante la insistencia de su padrino, siguió adelante y probó el Cuarto Paso, y enseguida fue capaz de identificar su problema.
Se había casado, según supimos, en el seno de una numerosa familia italiana que era aficionada a organizar, a la menor ocasión, alegres fiestas regadas con vino. Él y su esposa siempre asistían a ellas porque ambos disfrutaban en compañía de sus familiares y no querían ofenderlos.
Aunque nuestro amigo alcohólico era capaz de no beber alcohol en las fiestas, descubrió, después de un examen más minucioso que sus “deslices” generalmente ocurrían una semana o dos después de una de estas celebraciones. Solía sentirse un poco afligido, abatido e irritado ante la idea de tener que asistir a las reuniones de AA.
– Comenzaba por sentir que era injusto que me tuviera que comportar como un fanático de AA, sólo para estar sobrio. Luego pensaba, ya sabe, que nunca bebía tanto como lo hacían algunos de los parientes de mi mujer. ¿Por qué ellos no tienen problemas y yo sí?
Y después pensaba: si le dijera a esta gente de AA lo que estoy pensando me dirían que dejara de ir a las fiestas. Pero está claro que no tienen ningún derecho a exigirme esto. ¡No abandonaré a mi familia sólo porque unos alcohólicos me lo digan! ¡Estos de AA son unos manipuladores y estar con ellos es como estar en las Juventudes Hitlerianas! ¿Sabes que haré? Me las arreglaré yo solo y no permitiré que una cuadrilla de borrachos me mande.
Sin poder evitarlo, se emborrachaba un par de días más tarde. El Cuarto Paso le reveló el problema: su asistencia a las fiestas familiares sacaba a relucir todo el resentimiento y toda la autocompasión que guardaba.
Otra cosa que mucha gente descubre en el Cuarto Paso es que han estado haciendo responsable de su conducta a otras personas, a menudo durante años enteros.
Un hombre puede descubrir que ha estado castigando a su mujer durante la mayor parte de su matrimonio por ser ella la causa de su deseo de beber. Cada vez que tenía problemas con el alcohol le echaba la culpa a ella por su frialdad, sus quejas o imperfecciones similares.
Ella llega a ser la zorra de quien se lamenta a todo el que quiera escucharle, generalmente mientras está sentado en el taburete de un bar.
Más tarde, durante el tratamiento, descubre con horror que el alcoholismo es una enfermedad y que ella no es culpable de su afición a la bebida.
Por consiguiente también se da cuenta de que además de sufrir por la bebida, ella también ha sufrido por haberla culpado de su inclinación al alcohol.
Sólo ahora ve el problema: además de ser un alcohólico ha actuado durante años como si los demás lo obligaran a beber. Sin embargo ahora se pregunta: ¿Podrá ella perdonarme alguna vez? ¿Acaso no me odia con todas sus fuerzas?
Antes, la certidumbre repentina del engaño a sí mismo, y la culpa que trae consigo, hubieran sido tratados inmediatamente con más alcohol. Pero ahora ha decidido no hacerlo; ha aprendido que así no resuelve nada.
Ahora está en posesión de algo que se parece a la verdad sobre sí mismo y sobre su comportamiento pasado. Ha visto, a través del Cuarto paso, no sólo como funcionan sus defensas, sino también el daño que pueden causar. Y se pregunta qué hará con las nuevas cosas que sabe de sí mismo, cómo puede vivir con ellas y usarlas productivamente.
El Quinto Paso es la respuesta. Y éste consiste en tres actos de aceptación diferenciados.
El primero está relacionado con Dios. Ya hemos dicho que “Dios” puede ser cualquier Poder Superior que se elija. Si su Poder Superior es su grupo de AA, entonces puede optar por admitir sus errores ante los sistemas del mismo.
El segundo está relacionado con usted mismo. Se le pide que aprenda a llamar a las cosas por su verdadero nombre, sin endulzarlas.
Si alguna vez maltrató a su pareja o a sus hijos, entonces dígalo, con esas mismas palabras.
La cuestión, al fin y al cabo, es comprender la realidad del alcoholismo en toda su crudeza y en la amplia gama de consecuencias que ha significado para su vida.
Es a través de esta realidad que se acepta la existencia de la enfermedad y llega a sentirse a gusto con la necesidad de tratarla.
La tercera aceptación es la de otro ser humano. Le sugerimos que escoja a alguien en quien usted confíe para decirle la verdad. Puede ser un amigo íntimo, tal vez alguien en AA, a quien admire, respete y crea. Incluso podría ser alguien prácticamente desconocido. Sea quien fuere debería ser una persona de quien usted pueda aceptar una crítica.
Muchos en AA utilizan a su padrino para el Quinto Paso. Si usted no tiene padrino, vuelva al Cuarto Paso y trate de descubrir por qué.
Tal vez usted esté tratando de desembarazarse del compromiso que trae consigo la relación entre el padrino y el recién llegado. Tal vez esté buscando a un gurú antes que a un padrino o tal vez usted es un egoísta que no cree que alguien le pueda enseñar algo.
Una utilidad importante del Quinto Paso es que quema algunos puentes claves entre usted y aquel antiguo alcohólico, enfermo y anclado en las defensas que usted solía ser. Naturalmente, será difícil volver a sus gastados pretextos después de ser más consciente de lo que le pasa.
El Quinto Paso, en este sentido, cierra una puerta al pasado mientras abre una nueva al presente. Ahora está comprometido en un diálogo vivo con su Poder Superior, con un tercero y, lo más importante, con usted mismo.
Esto refuerza su propia imagen no sólo como un alcohólico, sino de un modo más relevante, como un alcohólico que se está recuperando progresivamente.
A los psicólogos les gusta hablar de la “escasa autoestima” del alcohólico. Los Doce Pasos lo pueden remediar si usted lo permite.