viernes, 21 de febrero de 2025

Solo Quiero Ser Yo

Solamente quiero hacer lo que me gusta, sin que me veas con tus ojos cargados de juicio.

Quiero poder dedicar mi tiempo a lo que mi alma vino a buscar, sin que ello te parezca un desperdicio.

Busco conocerme y sacar de mí todo lo que no me pertenezca, todo aquello que otros hayan sembrado en mí. Sé que debajo de muchas capas, estoy yo buscando un espacio en este mundo.

Solo soy un ser esperando ser amado por lo que es y no por lo que pretende ser, complaciendo a los demás.

También sé que esta declaración es más para mí que para ti, y que cuando realmente me ame, tú también lo harás.

Cada uno de nosotros debería poder ser quien es, sin necesidad de justificarlo o de explicarlo… Sin embargo, algo que debería ser tácito, no resulta ser tal, y terminamos dando

explicaciones de por qué somos como somos, y quizás, peor aún, escondiéndonos cuando no nos ajustamos a lo que los demás quieren.


Nosotros Y Nuestras Expectativas

De expectativas está lleno el mundo, de estándares y de medidas. Desde siempre nos han acostumbrado a encajar, a ser parte de algo, a seguir las costumbres, y, lo que se considera, esté dentro de las normas.

Ajustarnos a un patrón, por lo general, nos presiona, nos mutila, nos limita y nos coloca en situaciones que se caracterizan por llevarnos a un resultado en el cual predomina lo siguiente:

• No llegar a conocernos a nosotros mismos.

• Restarle importancia a lo que nos apasiona.

• Vivir frustrados.

• Temer mostrarnos como sentimos que somos.

• Preocuparnos más por el qué dirán, que por lo que sentimos y queremos realmente.

• Atraer a personas por lo que proyectamos y no por lo que somos.

• Avergonzarnos por ser diferentes.

• Callar nuestra guía interior.

• Vivir en guerra con el mundo, amargados por sentir que desencajamos.

Como vemos hay mucha tela que cortar. Cada uno de nosotros vino aquí a ser feliz, a crear su propia historia, sin que nadie le estuviese dictando lo que debe escribir en su libro. 

Todo Depende De Cada Uno 

Únicamente a cada quien, le corresponde mostrarse tal cual es.

Solo cada uno de nosotros puede saber quién es en realidad, más allá de la imagen que se proyecte al mundo.

El principal problema radica en el momento en que nos miramos a un espejo y no nos encontramos en ninguna parte. Cuando ese reflejo que vemos, no coincide con lo que somos, cuando no logramos reconocernos en esa mirada que se refleja allí.

«La familia, la sociedad, la cultura… nos pone en un molde. Cuando nos salimos del molde, empieza la curación… y, no solo eso: hay que hacer algo que nunca haya hecho uno, y mientras más difícil, mejor».

Alejandro Jodorowsky


Encontrarnos Es La Primera Fase 

Es en ese proceso, en el que debemos ocuparnos de dar con quienes somos. Descubrirnos puede ser un acertijo maravilloso. Para ello será necesario dedicarnos tiempo, observarnos cuidadosamente, escuchar nuestros pensamientos, y en especial, tratar de captar el mensaje apreciable cuando esos pensamientos callan.

Tenemos todas las respuestas en nuestro interior, pero también tenemos una mente inquieta, que no nos permite escucharlas.

Nuestra mente nos distrae constantemente, e inclusive nos carga de miedos, nos dibuja los peores escenarios, nos habla de lo terrible que sería mostrarnos como somos. Inclusive, cuando no estamos seguros de a qué nos referimos con eso. 

Aceptarnos Nosotros, Hará Que Los Demás Lo Hagan

Para disfrutar de esta aventura, necesitamos ser firmes y defender quienes somos; en especial, defendernos de nosotros mismos. Porque, a fin de cuentas, la aceptación de los demás, el amor que recibimos, la empatía, etc., dependerá, en gran medida, de lo que seamos capaces de darnos a nosotros.

Aceptarnos y amarnos resulta elemental para adueñarnos de nuestra experiencia vital. Ya lo demás encajará por sí solo, sin forzarlo, sin tener que justificarlo, y mucho menos, explicarlo.

jueves, 13 de febrero de 2025

BESAR EL ALMA...

El alma no crece en los árboles, sin embargo, se nutre de nuestro entorno, como el cuerpo de la comida. 

El alma necesita ser alimentada con visiones hermosas, palabras que llenen ... O por quien sabe besar el alma.

Besar el alma es saber tener paciencia, comprensión, y nunca juzgar a nadie, simplemente aceptar a las personas como son ...

Besar el alma es abrazarse cuando hay soledad, cuando se está triste ... Sin decir nada, solo sostenerse con ese abrazo de apoyo.

Besar el alma, es sentarse juntos cuando no hay necesidad de hablar, cuando solo hace falta el silencio y no hacer preguntas ...

Besar el alma, es sentir otras manos que dan apoyo fortaleciendo esa esperanza de vida y de compañía...

Besar el alma, es decir un te amo con la mirada ...

Besar el alma.... Es fácil , solo basta que decidamos bajar del pedestal del orgullo que muchas veces nos rodea y nos consume.

Besar el alma... ¡Cuántos de nosotros necesitamos de ese beso en el alma que nunca llega!

Pero mientras llega ese beso, !BESA tú el alma de los demás y pon el corazón en tu mirada!

martes, 11 de febrero de 2025

Tocando vidas

Resulta Perjudicial Para Los Involucrados Que Una Persona Que No Sabe Lo Que Busca, Oriente Sus Esfuerzos A Desordenar La Vida De Alguien Más

Cuando nos relacionamos con alguien, no necesitamos tener un plan estructurado de lo que deseamos obtener, ni contar con una serie de estrategias, matrices, fórmulas o seguimientos.

Es sano improvisar, dejarnos sumergir en un océano de oportunidades, mientras descubrimos al otro y a nosotros mismos, en cada paso que damos en la relación.

Sin embargo, no saber en lo absoluto qué estamos buscando, pero sentir que debemos hallarlo, es como llegar a una casa que no nos pertenece, revisando cajones, abriendo puertas e irrumpiendo en cada espacio sin permiso. Mientras, probablemente estemos pasándole por encima a aquello que la otra persona tiene para ofrecernos, eso que no somos capaces de ver y mucho menos apreciar. 


El Cuidado Y La Delicadeza Deberán Predominar

Debemos ser delicados con quien nos abre las puertas de su vida. Todos y cada uno de nosotros tenemos espacios especiales, poseemos tesoros en nuestro interior que no mostramos a cualquiera, solo a personas que sentimos que lo merecen. Entrar desordenando, rompiendo, ridiculizando los espacios privados y sagrados del otro, no es más que un acto vil, que debería traer como consecuencia que nos muestren el camino de salida y nos prohíban cualquier nuevo acceso.

Puede que no tengamos muy definido hacia dónde vamos con alguien, pero es conveniente aclarar dentro de nosotros qué queremos, trazarnos un bosquejo básico de lo que nos gustaría encontrar, y así, entre dos, verificar si hay coincidencia en lo que cada quien tiene para dar y espera recibir.

No debemos llenarnos de expectativas en nuestras relaciones, pero si vamos a ir sin mapas, procuremos hacerlo de manera cautelosa; descubriendo al otro de una manera sutil, poco invasiva, invitándole a que sea él quien nos facilite el recorrido por su vida y nos dé acceso progresivo a lo que le parezca importante y quiera compartir con nosotros.

Hay personas que resultan devastadoras, que dejan la vida del otro en ruinas, como si de un tsunami o un tornado se tratase.

Pasan sin pedir permiso, autoritariamente, atropellando, desmeritando, desordenando y hasta destruyendo todo a su paso, sin detenerse un momento a pensar que se trata de la vida y de la intimidad de alguien, lo cual ya debería implicar al menos respeto. 


Agradecer Y Honrar Las Vidas Que Tocamos 

Agradezcamos y honremos cada invitación a entrar en la vida de alguien. Esperemos de manera cortés que abran voluntariamente las puertas que estén cerradas, y delicadamente vayamos descubriendo lo que encierra ese universo. Conozcamos poco a poco a esa persona que nos está dando la oportunidad de crecer a través de ella.

Una forma de decirle a los demás cómo nos gustaría que entren en nuestra vida, es mostrarles cómo vamos recorriendo la vida de ellos. Actuemos con los demás como queremos que actúen con nosotros.

Ciertamente, entrar en la vida de alguien no es garantía de que estaremos allí mucho tiempo. Pero, en cualquier caso, incluso en aquellos en los que queremos salir corriendo de allí, debemos aprender a hacerlo sin dejar huellas indeseables en un espacio que no nos pertenece.

Imaginemos que los espacios de cada persona son como un jardín florido, el cual debemos atravesar cuidando de no pisar ninguna flor. Así pues, cada flor representa un sueño, un valor, algo de su historia, sus afectos, sus miedos, etc., y a veces no debemos más que contemplar, como quien recorre el mundo a través de sus ojos.

Puede que demos pasos de manera involuntaria e inconsciente, pero prestar la mayor atención y actuar de forma cuidadosa, nos facilitará encontrar los más grandes tesoros.