sábado, 21 de julio de 2018

Apartarse

A veces, para protegernos, nos cerramos a una persona con la cual tenemos una relación. Nuestro cuerpo podrá estar presente, pero nosotros no lo estamos. No estamos en disposición de participar en la relación. Nos cerramos.
A veces es apropiado y saludable cerrarse en una relación. Podemos legítimamente necesitar estar un tiempo solos. A veces es autoderrotista cerrarnos en una relación.

Dejar de ser vulnerable, honesto y de estar presente para otra persona puede poner fin a la relación. La otra persona no puede hacer nada en la relación si nosotros nos salimos de ella. Cerrarnos nos hace inaccesibles en esa relación.
Es común pasar por periodos temporales en que nos cerramos dentro de una relación. Pero es enfermizo hacer de esto una practica corriente. Puede ser una de nuestras artimañas para sabotear nuestras relaciones.
Antes de cerrarnos, necesitamos preguntarnos lo que estamos tratando de lograr al cerrarnos. 

¿Necesitamos tiempo para hacer un trato? ¿Para curarnos? ¿Para crecer? ¿Para analizar las cosas? ¿Necesitamos salirnos un tiempo de esta relación? ¿O estamos regresando a nuestras viejas costumbres, escondiéndonos, echando a correr o terminando una relación porque nos da miedo no poder cuidar de nosotros mismos de ninguna otra manera?

¿Necesitamos cerrarnos porque la otra persona en realidad no es segura, es manipuladora, miente, o está actuando adictiva o abusivamente? ¿Nos estamos cerrando porque la otra persona se ha cerrado y ya no queremos estar disponibles para ella?

Cerrarnos, encerrarnos en nosotros mismos y retirar nuestra presencia emocional de una relación es una herramienta poderosa.

Necesitamos usarla cuidadosamente y responsablemente. Para lograr intimidad y cercanía en una relación, necesitamos estar emocionalmente presentes. Necesitamos estar disponibles.


Dios mío, ayúdame a estar emocionalmente presente en las relaciones que he elegido tener.


El lenguaje del Adios - Melody Beauttie

viernes, 20 de julio de 2018

Reclamos

Saber reclamar es fundamental para que las relaciones interpersonales sean exitosas. 
Es necesario saber compartir lo que estamos pensando y mostrar nuestra incomodidad con las formas o las maneras con las que nos han tratado. 

Termino hoy con otros tres criterios para tener en cuenta al hacer un reclamo, siguiendo a John Maxwell:
*Evite palabras como “siempre y nunca”, por lo general, caen fuera de lo exacto y ponen al otro a la defensiva. Además, estas generalizaciones no son ciertas y lo único que hacen es calificar de manera equivocada al otro.
*Presente la crítica como una sugerencia. No se crea dueño de la verdad ni pretenda que el otro acepte lo que usted piense sin hacer un análisis crítico.

*No se disculpe por la confrontación, si lo hace se muestra como inseguro de usted mismo y del derecho de decir lo que dice. No olvide los cumplidos, el reconocimiento del otro; que sepa que usted lo valora y que le reconoce muchas virtudes pero tiene claro ese error por el que le está reclamando. 

Son reglas a tener en cuenta para la convivencia humana con alguien con quien puedo llegar a tener algún problema que debo solucionar. 

Estoy seguro de que será de bendición para ustedes si lo hacen con el sentimiento de amor, de solidaridad, de comprensión que se necesita al tratar con las personas que amamos o que son importantes para nosotros. 

Te invito a que los pongas en práctica y te deseo todo lo bueno a Ti en tus relaciones interpersonales.

TAREA DEL DÍA
Sé amable con los demás, muestra que reconoces su valor y que los respetas.


P. Alberto Linero

jueves, 19 de julio de 2018

El Futuro Es Espacio

El futuro es espacio,
espacio color de tierra,
color de nube,
color de agua, de aire,
espacio negro para muchos sueños,
espacio blanco para toda la nieve,
para toda la música.

Atrás quedó el amor desesperado
que no tenía sitio para un beso,
hay lugar para todos en el bosque,
en la calle, en la casa,
hay sitio subterráneo y submarino,
qué placer es hallar por fin,
subiendo
un planeta vacío,
grandes estrellas claras como el vodka
tan transparentes y deshabitadas,
y allí llegar con el primer teléfono
para que hablen más tarde tantos hombres
de sus enfermedades.

Lo importante es apenas divisarse,
gritar desde una dura cordillera
y ver en la otra punta
los pies de una mujer recién llegada.

Adelante, salgamos
del río sofocante
en que con otros peces navegamos
desde el alba a la noche migratoria
y ahora en este espacio descubierto
volemos a la pura soledad.


Pablo Neruda