sábado, 12 de enero de 2019

El Pequeño Libro Rojo De AA (Parte 1)

FACTORES QUE AYUDAN PARA UNA SOBRIEDAD FELIZ
Son factores cardinales que contribuyen a la prolongada duración de la sobriedad de miles de miembros de A.A., su humildad, fortaleza, amor y su disposición para servir.
Las siguientes definiciones ayudaran a lograr una comprensión aceptable de estos factores:

HUMILDAD:- Valorización veraz de las cosas tal como son; buena voluntad para afrontar los hechos; reconocimiento de nuestra condición de alcohólicos; liberación del orgullo y la arrogancia; comprensión de la debida relación entre nosotros y un poder superior, así como entre nosotros y nuestros semejantes; aceptación y practica de esta relación durante 24 horas.

HONRADEZ:- Liberación de la vana ilusión; integridad en los actos y en el pensamiento; sinceridad en nuestro deseo de recuperarnos del alcoholismo; buena voluntad para admitir un error; equidad en todo nuestro trato con los demás; resistirse a esa primera copa tomada a escondidas.

FE:- Seguridad, esperanza y confianza en el Programa de A.A.; creencia en que podemos recuperarnos como lo están haciendo otros miembros; en que la práctica de los Doce Pasos son Poder Superior.

FORTALEZA:- Estado de ánimo que nos permite tratar los problemas y las realidades de la vida sin depender para ello de lo necesario para una abstinencia juiciosa que conduce a la sobriedad feliz:  Buena voluntad para recurrir a la ayuda de un alcohólico; entereza para sobrellevar las cosas que no podemos cambiar; una determinación de sostenerse en la actitud de pedir la ayuda de Dios para todo problema ya sea agradable o desagradable, que pueda hacernos volver a la borrachera; ausencia de miedo en la práctica de la fe, la humildad, la honradez y la abnegación.

AMOR:- El amor es continuidad al milagro de nuestra sobriedad. Es necesario cultivar esta actitud mental. A medida que desarrollamos nuestra disposición para amar aumentamos nuestra capacidad para ser felices y serviciales y para estar contentos en nuestra sobriedad. La falta de amor y borrachera van de la mano.

SERVICIO:- Servir a Dios y a nuestro semejantes es la clave del buen éxito en A.A. ayudar a otros alcohólicos que necesiten y quieran que se les ayude nos da la tolerancia y la humildad necesarias para estar contentos. Sirviendo se combate el egocentrismo y nos recuera nuestra impotencia contra el alcohol. El servicio desinteresado y bien fundado constituye la sangre vital de la Agrupación de A.A.

LOS DOCE PASOS:- (Nuestro Programa de Doce Pasos para la recuperación es indicado en el Libro “Alcohólicos Anónimos”. Véanse los Capítulos 5, 6 y 7).

viernes, 11 de enero de 2019

44 Preguntas Acerca de "Alcohólicos Anónimos" (Parte 2)

¿Puede un alcohólico volver a beber "normalmente"?

Hasta donde ha podido determinarse, ningún alcohólico ha vuelto a dejar de serlo. El solo hecho de haberse abstenido del alcohol durante varios meses o años, nunca ha sido suficiente para que un alcohólico pueda beber "normalmente" o socialmente. Una vez que el individuo ha traspasado la frontera entre beber mucho y beber irresponsablemente, no puede volver atrás. Pocos son los alcohólicos que deliberadamente tratan de beber hasta hallarse en apuros, pero los apuros y molestias parecen ser la consecuencia inevitable que espera a los alcohólicos. Después de abstenerse por algún tiempo, puede pensar que no corre peligro experimentando con unas cuantas cervezas o unos pocos vasos de vino suave. Puede engañarse con la falsa idea de que si sólo bebe un poco con las comidas, evitará meterse en problemas.

Pero no tardará en verse nuevamente en las garras del alcohol, aunque con toda sinceridad desee limitarse a beber con moderación y en reuniones de sociedad.

La respuesta, basada en la experiencia de A.A., es que quien es alcohólico nunca será capaz de controlar el alcohol durante un período de tiempo apreciable. Eso deja abiertos dos caminos: dejar que la enfermedad siga empeorando progresivamente, con todas sus terribles consecuencias, o abstenerse totalmente del alcohol y desarrollar una nueva manera de vivir constructivamente.


¿No puede un miembro de A.A. beber ni siquiera cerveza?

Naturalmente, en A.A. no existen preceptos de carácter obligatorio y nadie vigila a los miembros para cerciorarse de si están bebiendo o no. La respuesta a esta pregunta es que si un individuo es alcohólico no puede arriesgarse a tomar alcohol en ninguna forma. El alcohol no deja de ser alcohol aunque esté en la forma de un martini, un whisky con soda, un brandy con agua, una copa de champaña o un vaso de cerveza.

Para un alcohólico, una bebida alcohólica en cualquier forma puede ser demasiado, y veinte tragos de licor pueden no bastarle.

Para asegurarse de su sobriedad, el alcohólico tiene que abstenerse totalmente del alcohol, sin que para nada importe la cantidad y sin que influyan la mezcla y el grado de concentración que se crea capaz de soportar.

Claro está, que muy pocos son los que pueden emborracharse con sólo una o dos botellas de cerveza. El alcohólico lo sabe tan bien como cualquiera. Puede hasta convencerse de que apenas va a tomarse dos o tres cervezas y no más durante el día.

En algunas ocasiones puede incluso seguir ese programa durante varios días o semanas. Pero eventualmente llega a la decisión de que ya que está bebiendo más vale "hacer las cosas bien hechas" y va aumentando la cantidad de vino o de cerveza, o se pasa a un licor fuerte y, antes de darse cuenta, vuelve a estar donde había empezado.


Yo puedo dejar de beber por un tiempo entre una y otra borrachera; ¿Cómo puedo saber si necesito a A.A.?

La mayoría de los A.A. dicen que todo está en cómo se bebe y no en la frecuencia con que se bebe. Muchos bebedores pueden pasar semanas, meses y hasta años entre una y otra borrachera. Durante sus períodos de sobriedad puede que hasta ni siquiera piensen en el alcohol. Sin hacer gran esfuerzo mental o emocional, pueden tomar o no tomar, y prefieren no tocar el alcohol.

Luego, por alguna razón inexplicable, o incluso sin razón, se entregan a una borrachera prolongada. Dejan a un lado su oficio, descuidan la familia y demás deberes cívicos y sociales. La borrachera puede durar apenas una noche o prolongarse por días o semanas. Cuando pasa, la víctima se siente débil, llena de remordimiento, resuelta a no dejar que vuelva a ocurrirle semejante cosa. Pero, es seguro que volverá a ocurrirle.

Este tipo de borracho, que pudiéramos calificar de "periódico", sorprende no sólo a quienes le rodean sino que se sorprende él mismo. No puede comprender cómo es que interesándole tan poco el licor durante largos períodos de tiempo, llega el momento en que basta con que empiece a beber para que pierda todo el dominio de sí mismo.

El bebedor periódico puede o no ser alcohólico. Si comienza a beber de seguido y si los períodos de sobriedad entre una y otra borrachera van volviéndose progresivamente más cortos, lo más probable es que llegue el momento en que tenga que ver que se encuentra ante un problema verdadero. Si está listo a convenir en que es un alcohólico, ha dado el primer paso hacia la sobriedad progresivamente constructiva de que disfrutan miles de A.A.


Otros dicen que no soy alcohólico. Pero bebo más cada día. ¿Debería ingresar en A.A.?

A muchos de los miembros actuales de A.A. les habían asegurado sus médicos, amigos y parientes, que no eran alcohólicos. El alcohólico mismo generalmente complica su problema porque siente repugnancia a encararlo seriamente. No siendo totalmente honrado consigo mismo, el borracho consuetudinario le dificulta la tarea al médico que trata de ayudarle. Lo sorprendente es que, en realidad, tantos médicos hayan podido penetrar el engaño de los bebedores típicos y hayan podido diagnosticar acertadamente el problema.

Nunca se recalcará demasiado sobre que, la resolución decisiva —soy alcohólico— tiene que tomarla el bebedor mismo. Sólo él —no su médico, ni su familia, ni sus amigos— puede tomar tal decisión. Una vez que lo haya hecho, habrá ganado la mitad de la lucha para lograr su sobriedad. Si deja que otros resuelvan lo que sólo a él le toca resolver, únicamente habrá prolongado innecesariamente las serias consecuencias de sus intentos de conquistar el alcohol.


¿Puede una persona "por sí sola" lograr la sobriedad leyendo la literatura de A.A.?

Unas cuantas personas han dejado de beber después de leer el "Libro Grande" de A.A., que enuncia los principios básicos del programa de recuperación del alcoholismo. Pero casi todos los que han podido hacerlo, han buscado a otros alcohólicos inmediatamente, para compartir con ellos su experiencia y su sobriedad.

El programa de los A.A. tiene mejores resultados para el individuo que lo reconoce y acepta como programa que incluye a otras personas. Cuando trabaja con otros alcohólicos de su grupo local, el bebedor problema adquiere, al parecer, apoyo y simpatía. Se encuentra rodeado por otros que comparten sus experiencias del pasado, sus problemas del presente y sus esperanzas para el porvenir. Deja a un lado la sensación de soledad que quizás fue uno de los factores importantes que lo llevaron a la bebida.

jueves, 10 de enero de 2019

El Amor En El Matrimonio (Parte 7)

(De la exhortación Apostólica "Amorosa Letitia"
R.P. Pedro Herrasti, S.M. 




Folleto EVC)

CONCLUSIÓN

la frivolidad del mundo moderno y la falta de preparación religiosa previa al matrimonio, han debilitado desde los cimientos aquello de "casarse por la iglesia".
si los novios acuden a su parroquia llevando ya la cabeza la idea de "si me va bien y si no me divorcio", todo es una farsa, una mentira. "Se les olvida que los hijos no sólo quieren que sus padres se amen, sino que también sean fieles y sigan siempre juntos".
Por desgracia las estadísticas nos dicen que más de la tercera parte de los matrimonios terminan divorciándose, causando en la prole un trauma fatal.

"La vida familiar sería mejor si cada día se vivieran las tres sencillas palabras 'permiso', 'gracias' y 'perdón'. cada día experimentamos la fragilidad y la debilidad, y por eso todos nosotros familias y pastores, necesitamos una renovada humildad que plasme el deseo de formarnos, de educarnos Y ser educados, de ayudar y ser ayudados, de acompañar, de discernir e integrar a todos los hombres de buena voluntad".
SS Francisco