martes, 23 de mayo de 2017

Reflexiones Padre Alberto Linero

Hemos perdido el sentido de la gratuidad. En la sociedad del "todo se compra, todo se merece" hemos olvidado que la vida es un regalo, que no hicimos nada para tenerla, y que mucho de lo que le da sentido a ella viene gratuitamente.

La sociedad en la que vivimos nos ha enseñado a comprarlo todo, a creer que las cosas caras son las más importantes, y a creer que podemos reclamar con altanería lo que no nos han dado. 

No tenemos conciencia de que mucho de lo que hemos vivido, de lo que poseemos o de lo que podemos disfrutar es porque la vida nos lo ha dado gratis; o porque otros nos lo han regalado.

Ninguno de nosotros es merecedor del amor que Dios nos tiene, del que nos tiene muchos, porque hemos fallado mucho, porque no cuidamos ese amor, porque no valoramos lo suficiente eso; sin embargo, siguen dándonos cariño, amor, misericordia, ternura. 

Tengamos presente todo lo que la vida nos ha regalado y seamos agradecidos con la vida, con Dios, con los que están a nuestro lado.

Lo mínimo que podríamos hacer es dar las gracias.

Cuánta gente nos ha bendecido grandemente y no hemos sido agradecido con ella?

Por eso hoy mi invitación es a descubrir a tantas personas que te han regalado tantas cosas, y seas agradecido. Muchas de esas personas pueden haber muerto y podrías hacer una acción de agradecimiento a Dios por su vida; otras están vivas y podrías llamarlas y darles gracias por todo lo que han hecho por ti.

No te quedes con el orgullo de creer que todo es obra de tu esfuerzo y capacidad.

Padre Alberto Linero

                TAREA DEL DÍA

Da gracias a las personas que han sido importantes en tu vida

lunes, 22 de mayo de 2017

Como Alejar la Depresión: Capitulo V (Parte 5)



9°. FIJARSE METAS INADECUADAS O NO FIJARSE NINGUNA

Hay un natural aflojamiento cada vez que se logra terminar un proyecto. Pero el problema especial para la depresión es fijarse metas que superan las propias capacidades, o no fijarse metas que atraigan la atención.

Toda persona es un ser en busca de metas. Sin metas o ideales dejamos de luchar; pero cuando permitimos que una meta o ideal se constituyó en nuestro único proyecto, si lo conseguimos nos sentimos ya entonces con un decaimiento general una vez realizado, y si no lo conseguimos nos entregamos a la depresión.

Por eso es necesario tener muchas metas o ideales, de varias clases: grandes y menores. Unas a largo plazo, otras para conseguirlas pronto. Así, en caso de que una falle quedan muchas otras, y cuando conseguimos realizar una meta, en vez de aflojarnos por ese hito ya conseguido, Seguiremos adelante en busca de otros más.

Qué a punto de terminar un proyecto ya tengamos otros tres en marcha, y así no tendremos jamás al vacío mental. Cultivemos el arte de fijarnos nuevas metas e ideales. Esto nos mantendrá jóvenes hasta los 90 años.

Una mujer dedicada a la Auto conmiseración (atenerse lástima de sí misma) daba razón para ello: "es que ya no tengo ninguna metan ideal por conseguir". Esto acaba con la personalidad de cualquiera. Con razón de que haya tanta gente taciturna (callados, silenciosos, tristes, melancólicos, apesadumbrados). Es que hay demasiados individuos sin metas ideales que les animen a vivir en felicidad.

Hay también personas que tienen depresión porque se fijaron metas demasiado altas. Quieren ser sólo es cuando sólo tienen capacidad para ser linternas. Quieren tener el genio amable de San Francisco cuando nacieron con el temperamento de Caín. Creen que lo ideal es ser muy famosos, olvidando que nada puede superar en felicidad a un alma tranquila, en paz con su Dios y con sus prójimos. Y de tanto mirar al sol para querer llegar a ser como él, se quedan a oscuras en las tinieblas la depresión.

LA FÁBULA DEL PICAPIEDRA

Los antiguos narraban la fábula del Picapiedra que se aburría de tanto golpear a la roca inmensa abajo Los Terribles rayos del sol y un día exclamó: "Quien fuera sol!". Y en ese momento se convirtió en Sol y empezó a lanzar sus rayos quemantes a toda la Tierra. Más de pronto una espesa nube se le atravesó Y no dejó pasar sus ardientes rayos. Entonces exclamó: "Quien fuera nube!". Y se convirtió en nube. Y, ayudada por el huracán, inundó Campos, regó tierras y dominó todo en medio del más terrible invierno. Todo menos una altísima roca que no le hizo ningún caso ni se deja dominar por la furiosa nube. Entonces exclamó: "Quien fuera roca!". Y se convirtió en roca. Y desde su altura dominaba todo el Horizonte y nada era más fuerte que ella. Pero un día sintió un cosquilleo y unos golpes: era un Picapiedra que le estaba destrozando A cincel y martillazos, y disgustada exclamó: "Quien fuera Picapiedra!", Y en ese momento volvió a ser lo que antes era: un sencillo Picapiedra; y sacó una lección y sacó una lección: "No hay que aspirar demasiado alto, porque la felicidad no está en ser demasiado, sino en contentarse con Lo bueno que se puede ser en el estado en que uno está".

METAS QUE VALEN LA PENA

Jamás debemos conformarnos con metas egoístas o con ideales inferiores a nuestras capacidades. Nifhtingale fue un personaje dedicado durante toda su vida a motivar a la gente para ser más. Y una de sus insistencias era: "Quien tiene ideales nobles probablemente no se enriquecerá demasiado, porque no busca sus propios intereses sino los de los demás". Por sobre todo debemos fijarnos metas Qué signifiquen: ayudar a otros. Los bienes materiales vendrán también porque la palabra divina ha dicho: Dad y se os dará. Quien generosamente da, generosamente recibirá.
"La medida que uséis para dar a otros, se usará también para daros a vosotros". La gente de más rica personalidad que conozco son los que se han dado el bien de los demás. En cambio, muchas personas que ganaron dinero, pero sino ayudar a los demás, no han podido comprar con todo su dinero la felicidad.

Ayudar a los demás: he aquí una meta formidable. Nunca nos faltará gente a quien poder ayudar. Y se cumplirá aquella famosa frase de Cristo: "Es mejor y produce Más felicidad en dar que el recibir"

domingo, 21 de mayo de 2017

Inicia Relaciones

Frecuentemente podemos aprender mucho acerca de nosotros mismos de la gente a quien atraemos.
A medida que progresamos en la recuperación, aprendemos que ya no podemos seguir estableciendo relaciones únicamente sobre la base de atracción. Aprendemos a ser pacientes, a permitirnos tomar en cuenta hechos importantes y a procesar información acerca de esa nueva persona.

Por lo que estamos esforzándonos en la recuperación es por tener una atracción sana con la gente. Nos permitimos ser atraídos por gente que ya es, no por su potencial o por lo que tenemos la esperanza de que sea.

Cuanto más trabajemos los asuntos relacionados con nuestra familia de origen, descubriremos que vamos necesitando trabajar menos esas mismas cuestiones con la gente que nos atrae. Resolver nuestros asuntos del pasado nos ayuda a formar nuevas y más sanas relaciones.

Entre más superamos nuestra necesidad de cuidar en exceso a los demás, descubriremos que nos atrae menos la gente que necesita que la estén cuidando constantemente.

Entre más aprendemos a amarnos y a respetarnos, más nos veremos atraídos por gente que nos amará y respetará y a quien podremos amar y respetar, sin peligro.

Este es un proceso lento. Necesitamos ser pacientes con nosotros mismos. El tipo de personas que descubrimos que nos atrae no cambia de la noche a la mañana. Ser atraídos por gente disfuncional es algo que sigue sucediendo ya bien adentrados en la recuperación. Eso no significa que debamos permitirnos que eso nos controle. El hecho es que iniciaremos y mantendremos relaciones con la gente con la que necesitamos estar hasta que aprendamos lo que necesitamos aprender, no importa cuánto tiempo hayamos estado en recuperación. No importa con quien nos estemos relacionando y qué descubramos que está ocurriendo en la relación, el asunto sigue siendo nuestro, y no de la otra persona. Esa es la médula, la esperanza y el poder de la recuperación.

Podemos aprender a cuidar de nosotros mismos durante el proceso de iniciar y establecer relaciones. Podemos aprender a ir despacio.

Podemos aprender a poner atención. Podemos permitirnos cometer errores, aunque ahora ya sepamos mejor cómo comportarnos.

Podemos dejar de echarle la culpa de nuestras relaciones a Dios y empezar a asumir la responsabilidad de ellas. Podemos aprender a disfrutar de las relaciones sanas y apartarnos más rápido de las que son disfuncionales.

Podemos aprender a ver lo que nos conviene, en vez de lo que le conviene a la otra persona.
Dios mío, ayúdame a prestar atención a mis conductas durante el proceso de iniciar relaciones. Ayúdame a asumir la responsabilidad que tengo para conmigo mismo y para aprender lo que necesito aprender. Confío en que la gente que quiero y necesito vendrá a mi vida. Entiendo que si una relación no me conviene, tengo el derecho y la capacidad para rehusarme a establecerla, aunque la otra persona piense que a ella si le convendría. Estaré abierto a las lecciones que necesito aprender acerca de mí en mis relaciones, para estar preparado para establecer las mejores relaciones posibles con la gente.

El lenguaje del adiós de Melody Beattie