viernes, 18 de enero de 2019

44 Preguntas Acerca de "Alcohólicos Anónimos" (Parte 3)

¿Si me hago miembro de A.A., no lo sabrá enseguida todo el mundo?

El anonimato es y ha sido siempre la base del programa de A.A. Después de ser miembros por algún tiempo, la mayoría de los A.A. no tienen inconveniente en que se sepa que se han unido a una sociedad que les ayuda a permanecer sobrios.

Tradicionalmente los A.A. nunca revelan su asociación con el movimiento a través de la radio, la prensa o cualquier otro medio de publicidad. Y ninguno de ellos tiene el derecho de revelar la identidad de ningún otro de los miembros.

Eso quiere decir que los recién iniciados pueden tener la seguridad de que sus nuevos amigos no divulgarán lo que sepan en relación con sus problemas como bebedores.

Los miembros antiguos del grupo comprenden lo que sienten los recién llegados y recuerdan sus propias dudas y el temor que sentían de ser identificados públicamente con la aterradora palabra de "alcohólico".

Una vez que se ha hecho miembro de A.A., el recién llegado puede pensar que en realidad era una simpleza asustarse de pensar que el público pudiera informarse de que había dejado de beber. Cuando uno es un bebedor, las noticias de sus aventuras se saben rápidamente, y la mayoría de los alcohólicos ya han adquirido fama de borrachos incurables cuando resuelven unirse a A.A. El hecho de que sean bebedores, con muy raras excepciones, no es un secreto muy guardado y, en esas circunstancias, lo raro sería, que la buena noticia de que un borracho deje de tomar, pasase inadvertida.

Cualesquiera que sean las circunstancias, nadie más que el propio interesado, o sea el recién afiliado a A.A. tiene el derecho de hacer declaraciones al respecto, y sólo de modo que en ninguna forma vaya a perjudicar a la Comunidad.


¿Cómo puedo progresar en mis negocios, en donde tengo que socializar con frecuencia, si me abstengo de beber?

El beber en sociedad se acepta ahora como parte de las actividades en que hay que participar para hacer ciertos negocios. Muchas de las reuniones con los clientes y posibles compradores se hacen coincidir con aquellas ocasiones en que se acostumbra tomar cocteles, o alguna otra clase de licores, bien sea durante el día o por la noche. Muchos de los actuales miembros de A.A. serían los primeros en declarar que a menudo llevaron a cabo importantes negocios en bares, cuartos de hoteles y hasta en funciones sociales que tuvieron lugar en casas particulares y durante las cuales se bebieron licores.

Es sorprendente, sin embargo, que en el mundo se hace mucho trabajo sin necesidad del alcohol. También sorprende a muchos alcohólicos descubrir que hay multitud de dirigentes de negocios e industrias, y muchos distinguidos profesionales y destacados artistas que lograron triunfar sin depender para nada del alcohol.

En realidad, muchos de los A.A., admiten que usaban los "contactos de negocios" como una de las diversas excusas para beber. Ahora que ya no beben, han descubierto que en realidad logran hacer más que cuando bebían. El abstenerse del alcohol no les ha resultado un estorbo para ganar nuevos amigos y convencer a gente que puede contribuir a su éxito en los negocios.

Lo anterior no significa que todos los A.A. deben repentinamente evitar todo contacto con sus amigos sociales o comerciales que tomen bebidas alcohólicas. Si un amigo desea tomarse un cóctel o dos antes del almuerzo, el A.A. generalmente se toma un refresco, un jugo de frutas o una taza de café. Si un A.A. es invitado a una reunión social en que se sirvan licores y a la que deba asistir por razones de sus negocios, generalmente no vacila en ir. Sabe por experiencia que la mayoría de los demás invitados se preocupan más por sus propias bebidas que por las de él y que probablemente no les importe especialmente saber lo que esté tomando.

A medida que comienza a sentirse orgulloso de la calidad y cantidad de su trabajo, el recién iniciado en A.A. probablemente encuentre que el triunfo en la mayoría de las actividades comerciales todavía depende de lo bien que se realicen. Esa sencilla verdad no era tan aparente cuando él bebía alcohol. En esos tiempos, podía haber llegado al convencimiento de que la simpatía personal, la generosidad y el buen humor era la clave del triunfo en los negocios. No hay duda de que esas cualidades le ayudan mucho a la persona que bebe en forma controlada, pero no le son suficientes al alcohólico, pues generalmente les da más importancia de la que realmente tienen.


¿Puede A.A. servirle a la persona que realmente ha "tocado fondo"?

La experiencia ha demostrado que el hacerse miembro de A.A. da buenos resultados a casi todos los que realmente desean dejar el alcohol, sin que importen para nada sus antecedentes económicos o sociales. La asociación incluye hoy en día entre sus miembros a muchos desheredados de la suerte, a muchos que fueron inquilinos de la cárcel y de otras instituciones públicas.

El individuo sin hogar y sin dinero no queda en situación desventajosa al hacerse miembro de A.A. Su problema básico, aquello que le hace imposible llevar una vida normal, es idéntico al problema central de todos los demás miembros de A.A. Lo que vale cualquiera de los miembros no se juzga por la ropa que vista, por su modo de hablar ni por la cantidad de dinero que tenga en el banco. Lo único que cuenta es que el recién llegado desee sinceramente dejar de beber. En ese caso, se le dará la bienvenida. Lo más seguro es que se sorprenda cuando los demás miembros del grupo empiecen a contar sus historias y aventuras y descubra que la mayoría han pasado por experiencias aún peores que las suyas.


¿Se ha dado el caso de que alcohólicos que han dejado de beber se hayan hecho miembros de A.A.?

La mayoría de los hombres y mujeres que se unen a A.A. lo hacen cuando han llegado al límite más bajo de su experiencia como bebedores, pero no siempre es ese el caso.

Muchas personas se han hecho miembros mucho después de haber tomado el último trago. Un individuo, reconociendo que no podía controlar el alcohol, había dejado ya de beber seis o siete años cuando se hizo miembro. Su período de sobriedad, impuesta por él mismo, no había sido nada envidiable. Gradualmente aumentaba su tensión nerviosa y se contrariaba hasta por los problemas más sencillos de su vida cotidiana.

Ya estaba resuelto a volver a experimentar con la bebida, cuando un amigo le aconsejó que se informase sobre A.A. Desde entonces ha sido miembro durante varios años y dice que no hay comparación entre la agradable sobriedad de hoy día y su lastimosa sobriedad del pasado.

Otros informan que han tenido experiencias semejantes. Aunque saben que les es posible permanecer sobrios con aspecto lúgubre durante largos períodos de tiempo, dicen que les es mucho más fácil gozar de su sobriedad y fortaleza cuando se encuentran con otros alcohólicos y trabajan con ellos en A.A. Al igual que la mayoría de los seres humanos, ven que no hay razón para hacer las cosas de la manera más difícil.

Si les da a escoger entre la sobriedad fuera o dentro de la Sociedad, se quedan intencionalmente con A.A.


¿Por qué se interesa A.A. por los bebedores problema?
Los miembros de A.A. tienen un interés egoísta en brindarles ayuda a los demás alcohólicos que aún no han logrado la sobriedad. Primero, porque saben por experiencia propia que esa clase de actividades, que generalmente denominan trabajo de Paso Doce, les ayuda a mantenerse sobrios. Sus vidas han adquirido un interés importante que los domina y probablemente les recuerda, haciéndoles ver su experiencia de otros tiempos, que deben evitar el exceso de confianza que podría conducirlos a una recaída. Cualquiera que sea la explicación, los A.A. que dedican libremente su tiempo y sus esfuerzos a ayudar a los otros alcohólicos, raras veces tienen mucho trabajo para conservar su propia sobriedad.

La segunda razón es que los A.A. desean vivamente ayudar a los bebedores problema porque el hacerlo así les da la oportunidad de pagar la deuda que contrajeron con quienes les ayudaron a ellos. Esa es la única forma práctica en que un individuo puede pagar su deuda con A.A. Todos los miembros saben que la sobriedad no puede comprarse ni alquilarse a largo plazo. Saben, sin embargo, que el nuevo modo de vivir sin alcohol es suyo con sólo desearlo, si honradamente lo quieren y si están dispuestos a compartirlo con quienes quieran seguirlo.

Tradicionalmente, A.A. nunca "recluta" a sus miembros, nunca incita a nadie a que se haga miembro y nunca solicita contribuciones de afuera.

La Comunidad de Alcohólicos Anónimos

Quien esté convencido de que es alcohólico y de que A.A. puede ayudarle, al ingresar como nuevo miembro, generalmente tiene ciertas preguntas específicas sobre la naturaleza, estructura e historia del movimiento mismo. He aquí algunas de las preguntas más comunes.

jueves, 17 de enero de 2019

Cambiar De Actitudes


Muchas personas quieren cambiar algunas actitudes pero no pueden. 

Hay deseo, ganas de cambiar una actitud dañina ante una contrariedad, pero el solo deseo no basta; por ejemplo, existe el propósito como “no voy a reaccionar con rabia” pero las personas terminan respondiendo con ira ante una situación determinada. 

¿Por qué las personas quieren cambiar sus actitudes y no pueden? Detrás de esta situación están nuestras heridas emocionales, la crianza, lo aprendido y tantas cosas presentes en nuestra vida sin que nosotros lo decidamos. Es decir, la causa primera la podemos encontrar en nuestro interior, bien profundo. 

Cuidado, no estoy eximiendo de responsabilidad a las personas que actúan mal, pero sí estoy diciendo que no pueden pretender cambiar solo a punta de voluntad, es necesario buscar ayuda profesional, recibir de la ciencia herramientas que ayuden a variar los pensamientos, las actitudes y los comportamientos. 

Conozco, por ejemplo, muchas personas que han querido dejar el alcohol y no han podido, no porque no quieran, sino porque su estructura emocional no se los ha permitido, entonces, necesitan ayuda. Pasa igual con los que tienen una inseguridad emocional que los hace vivir buscando un nuevo amor en cada esquina y haciendo de la infidelidad su manera de vivir y de ser, si no reciben ayuda no podrán vencer esa prueba. 

Insisto, no bastan las buenas intenciones, y por ello muchas parejas, muchas familias y muchos proyectos individuales se truncan y fracasan, por no buscar ayuda apropiada, idónea, profesional. 

Ahora, la fe es muy importante, es la que nos da fuerza para vencer. 
Muchos creen que sólo basta con la experiencia espiritual y, la verdad, creo que esta es fundamental y esencial, pero dicha experiencia no niega la presencia de otro tipo de ayuda siempre tan válida y útil.

TAREA DEL DÍA: Trata de hacer la lista de tus errores, de tus actitudes dañinas y toma hoy la decisión de actuar según lo reflexionado en este día.

miércoles, 16 de enero de 2019

Llegamos a Creer (Cap 10 - Parte 1)

10. "EN TODOS NUESTROS ACTOS"

El servicio prestado gustosamente, las obligaciones honradamente enfrentadas, las dificultades bien aceptadas o resueltas con la ayuda de Dios, el conocimiento de que en el hogar o el mundo exterior somos socios en un esfuerzo común, el hecho de que a los ojos de Dios todos los seres humanos son importantes, la prueba de que el amor que se da sin reserva trae seguramente una justa recompensa, la certeza de que ya no estamos aislados y solos en prisiones construidas por nosotros mismos, la seguridad de que podemos encajar y pertenecer al esquema de las cosas de Dios - estas son las satisfacciones de vivir correctamente, para las cuales no podrían ser sustitutos ninguna pompa o circunstancia y ninguna cantidad de bienes materiales.
Bill W.
"Doce Pasos y Doce Tradiciones", pág. 161

CAMINAMOS ASÍ
Después de cerca de diez años de sentarme en las sillas de los bares, justificándome de estar sin trabajo y huyendo de la gente, me dirigí con mi problema de la bebida a Alcohólicos Anónimos. No fue el final más emocionante que pudiera haber pensado para una joven recién casada, pero tuve que admitir que una vida inmanejable no hubiera sido útil para el bebé que estaba esperando.
Tranquila, ya que mi esposo se había unido a A.A. antes de que nos conociéramos, la vida parecía estar realmente completa una vez que yo llegué también a ser parte de la Fraternidad. Había estado sobria tres meses cuando nació nuestro primer bebé. Un año y un mes después llegó el segundo. Nuestro tercer "Bebé de A.A." nació un año y cuatro meses después del segundo. Así mi progreso dentro de A.A. fue marcado por tres niñitas. No podía suponer que nadie se sintiera más satisfecha que yo en el tercer aniversario de mi sobriedad.

Entonces vino un punto de viraje. Intempestivamente, me sentí por completo en desacuerdo con la manera de vivir de A.A. Un doctor confirmó nuestros peores temores cuando anunció que algo grave le sucedía a la más pequeña de nuestras hijas. Sospechaba de que fuera distrofia muscular, pero los estudios en el hospital refutaron el diagnóstico. Nos dejaron con una vaga definición del problema de nuestra niñita; los doctores que se llamaron a consulta catalogaron su impedimento bajo el enunciado de parálisis cerebral. Nadie ofreció esperanzas para su recuperación, y un especialista en ortopedia nos dijo tajantemente que nuestra hija nunca caminaría.

Ante el hecho de una predicción pesimista tras de otra, me acobardé. Con certeza sabía que esta era una época en que mi hija necesitaba toda la fortaleza de que su madre pudiera tener; y yo parecía no tener ninguna. Mi esposo mantuvo su fe; tenía una creencia positiva de que se probaría que los doctores estaban equivocados. Nunca dudó de que nuestra hija llegaría a caminar.

Nuestros amigos dentro de A.A. también tenían esta fe positiva en la recuperación de la niña. Aportaron lo mejor de ellos para revivir mis energías, que rápidamente se extinguían, y estas fuerzas positivas de amorosa fe me llevaron a volver a evaluar mi progreso con el programa de A.A. Estaba sobria, pero ¿había puesto mi vida bajo el cuidado de Dios tal como yo lo comprendía? ¿Qué estaba haciendo acerca del "contacto consciente" con mi Poder Superior? ¿Era el Paso Diez parte de mi vida diaria o era algo que una sola vez intenté?.

La mayoría de las respuestas a estas preguntas fueron en sentido negativo. Esto significaba que, mientras mi hija podía estar físicamente en una situación desesperada, yo estaba funcionando en forma destinada a retardar cualquier progreso que ella pudiera lograr espiritual y mentalmente. No había otra solución que salirme del camino de mi hija y trabajar conmigo.

Durante los años siguientes aumentó mi actividad dentro de A.A. Busque a mi Poder Superior - Dios - como nunca lo había hecho antes. ¡Luego, un día, nuestra hija caminó! Accidentalmente la solté de la mano. Nuestra reacción ante este hecho fue la misma que tuvo la gente, en la Escritura, ante el paralítico caminando: "admiración y asombro".

En este momento ella tiene doce años, y las autoridades médicas han llamado a su progreso "sin precedentes". Aún estoy obsesionada por la declaración de un neurólogo, que su coordinación está controlada por sus procesos mentales. En tanto que su espíritu está controlada por sus procesos mentales. En tanto que su espíritu permanece libre y alerta, su actividad física es entusiasta y sin obstáculos. Cuando su espíritu está desalentado, la actividad es: titubeante. ¿Qué mejor lección podría yo necesitar?.

Esta niña es mi libro de texto sobre "Cómo trabajo". Desde el día en que la solté mentalmente hasta el día en que lo hice físicamente, progresó más allá de los más cariñosos sueños y esperanzas de cualquiera. Ahora trato de seguir sus pasos para trabajar mi programa de A.A. Un profundo pensador dijo una vez, "La confianza en sí mismo es, en última instancia, confianza en Dios". ¿Cómo puede ser negada esta verdad cuando la experiencia personal muestra que así es?.
Filadelfia, Pensilvania.